¿Cómo manejar a un niño que es un mal perdedor?

Nadie entra a una competencia esperando perder. El deseo de ganar es natural y puede producir un poco de decepción y resentimiento cuando el equipo de tu hijo pierde un juego. Aunque está bien decepcionarse con su derrota, el que tu hijo sea un mal perdedor puede quitarle la diversión al juego. Hacer comentarios desagradables e inapropiados para o sobre el otro equipo, adoptar una mala actitud e incluso tornarse violento son características comunes de un mal perdedor. Enseñarle a tu hijo a volverse un buen jugador es una habilidad que lo ayudará en muchas situaciones de la vida, no sólo en los deportes infantiles.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Instrucciones

  1. Conviértete en un ejemplo de espíritu deportivo para ayudar a que tu hijo aprenda los aspectos básicos, recomienda el sitio Family Education. Usa palabras positivas y motivadoras cuando hables con los niños de ambos equipos. Puedes ofrecer felicitaciones al equipo ganador y decirle al equipo de tu hijo que dieron un excelente partido. Intenta señalar los excelentes esfuerzos de tu hijo después de la derrota, por ejemplo una gran atrapada en tercera base o un jonrón.

  2. Destaca ejemplos de espíritu deportivo cada vez que veas a un atleta profesional mostrándolo, recomienda el sitio KidsHealth. Si estás viendo un juego de fútbol con tu hijo y uno de los jugadores que perdió hace un comentario a la prensa tras el juego, alabando el excelente desempeño del equipo oponente, aprovéchalo como una lección. Señala que hace falta ser una persona segura para felicitar a la persona que lo venció. Ver a su atleta favorito mostrando espíritu deportivo tal vez motive a tu hijo a hacer lo mismo.

  3. Recuérdale a tu hijo que practicar deportes no se trata sólo de ganar el juego. De acuerdo con KidsHealth, hay muchos otros beneficios para un niño al participar en los deportes de equipo, como hacer amigos nuevos, aprender nuevas habilidades y usar las victorias y derrotas de su equipo como lecciones acerca de cómo mejorar antes del próximo juego.

  4. Pon atención a la forma en que el entrenador de tu hijo responde ante su falta de espíritu deportivo, recomienda Family Education. Si el entrenador de tu hijo ignora su conducta antideportiva o la promueve, habla con él al respecto. Como entrenador, su trabajo es enseñar no sólo las destrezas del juego sino ser un ejemplo a seguir para los niños de su equipo, y permitir o promover la actitud antideportiva no es algo que ni tú ni él deberían tolerar.

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Escrito por tiffany raiford | Traducido por alejandro cardiel