Cómo ser una mamá calmada

Hay un viejo refrán que dice: "Cuando mamá está feliz, todo el mundo está feliz". Entonces, no hace falta decir que cuando mamá está estresada y enojada... el resto de la casa se ​​esconde. Si te encuentras gritándole a lo niños, en un estado de estrés y frenétismo o simplemente no disfrutas del papel como madre, tu nivel de estrés podría estar afectando las habilidades de crianza. Conocer tus límites y hacer frente a las dificultades cotidianas de la crianza de los niños, puede convertirte en una mamá tranquila y calmada.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Tómate un tiempo para ti regularmente. Tanto si eliges una hora de tele a la noche o lees unas cuantas páginas de un libro, mientras los niños duermen es importante que te involucres en algo que te guste para cultivar tus propias aficiones y preferencias. Los platos y las tareas domésticas pueden esperar, tómate unos minutos para ti misma para recargar pilas y poder ser una madre más tranquila durante todo el día.

  2. Reorganiza tu horario para que sea más ágil y menos agobiante. Un estudio realizado por la Universidad de Rochester y publicado en la edición de agosto del año 2011 en "Development and Psychopathology" se demostró que las habilidades de crianza de los padres se relacionan directamente con su nivel de estrés. Cuanto más estresado esté el padre, más reactiva es la respuesta infantil. Reducirlo día a día cancelando actividades y reprogramando citas podría ayudarte a mantener la calma para tomar mejores decisiones de crianza.

  3. Como padre, elige tus batallas. Si bien el niño puede ser realmente molesto al jugar vídeo-juegos, puede que no valga la pena gritarle para que los apague. O, si la niña está usando algo que odias, tu primera reacción podría ser decirle que se cambie, pero si no está afectando directamente su disciplina y seguridad, decide reservarte el comentario. Elegir tus batallas significa menos tiempo en guerra y más tiempo disfrutando de los niños cada día.

  4. Tomate un tiempo de espera cuando los niños aprietan tus botones de enojo, indica el sitio web Super Nanny. Mientras puedes darle a ellos tiempo de espera para pensar en sus acciones, un enfriamiento personal puede ayudarte a enfocar tus pensamientos y detener las reacciones viscerales a las acciones de los niños. Siempre y cuando ellos estén en un lugar seguro, simplemente hazles saber que te estás tomando un pequeño descanso y vuelve cuando te sientas tranquila y lista para comunicarte más eficazmente.

  5. Cuida tu cuerpo. Cuando se es madre, es fácil sacrificar el sueño, nutrición y ejercicio por culpa de la agenda y la vida familiar. Pero unas pocas horas de sueño, mala alimentación y la falta de ejercicio pueden hacer que te sientas cansada, estresada y con tendencia a gritar. Haz de tu salud una prioridad durmiendo de 7 a 9 horas cada noche, come comidas ricas en nutrientes y haz ejercicio durante 30 minutos cada día. Si lo haces, verás que probablemente estés más tranquila y feliz en la casa.

  6. Busca ayuda a través de amigos, familiares e incluso en línea a través de completos extraños. A veces, simplemente relatar tu día y escuchar que es lo mismo para otras madres puede hacerte sentir mejor acerca de tu rol. Por otra parte, tener un poco de tiempo social puede ayudarte a que te sientas más tranquila a la hora de hacer frente a los niños de nuevo.

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Escrito por kay ireland | Traducido por andrea galdames