¿Es malo si por un día no hago ejercicio?

Una agenda apretada, la disminución de la motivación y los entrenamientos duros pueden hacerte pensar dos veces antes de ir al gimnasio. Si bien faltar a un día de ejercicio no hará descarrilar completamente el proceso, lo puede convertir en un hábito. Antes de faltar a un entrenamiento, considera tus motivos. Cuando lo haces en el nombre del descanso y la recuperación, saltarse un día puede ser beneficioso. Cuando es el resultado de una falta de motivación, la falta de ejercicio puede obstaculizar tu progreso.

El ejercicio regular

Ya sea que estás tratando de perder peso, ganar músculo o simplemente vivir una vida sana, el ejercicio es una parte integral de tu salud. El ejercicio ayuda a mantener tu corazón fuerte, quemar calorías y aumentar tu nivel de energía, por lo que es importante crear una rutina de ejercicios con la que te sientas cómodo y puedas comprometerte sobre una base diaria. Faltar un día no va a afectar negativamente tu salud y tu bienestar general, pero podría ser el comienzo de una peligrosa costumbre de saltarse el ejercicio sobre una base más regular.

El descanso y la recuperación

Cuando has participado en un entrenamiento extenuante, como una carrera de resistencia o pesas, darle a tu cuerpo un día para recuperarse puede ayudarte a volver con más fuerza. Continuar con el ejercicio vigoroso cuando los músculos y las articulaciones están adoloridos podría causar lesiones. Sin embargo, sólo debido porque participas en un ejercicio de alto impacto no significa que debes saltar automáticamente el próximo entrenamiento. Intercalar días de entrenamiento de alto impacto con métodos de ejercicio de bajo impacto puede ayudar a mantenerte sano, comprometido y libre de lesiones.

Mantenerse motivado

Cuando has ejercitado recientemente, puede ser tentador permitirte tomar un día o dos para faltar al gimnasio y participar en otras aficiones. Pero salirse del camino puede hacer que sea difícil volver a otra vez. Hacer ejercicio como parte de tu rutina diaria es lo que lo convierte de una molestia diaria a un hábito diario. Mantente motivado creando objetivos fácil de lograr y ofreciéndote incentivos. Por ejemplo, si vas al gimnasio todos los días durante una semana, obtendrás una pedicura o una prenda nueva. Esto te ayudará a conseguir la meta, incluso cuando no tengas necesariamente ganas de ejercitar.

Alternativas de ejercicio

Incluso si no tienes ganas de ir al gimnasio, no significa que tengas que dejar de hacer ejercicio por completo. En los días en que estés tentado de faltar a una sesión de ejercicios, planea otra actividad física en su lugar. Ya sea que se trate de voleibol en la playa, una excursión o incluso estacionar lejos de tu edificio; no tiene que ser un ejercicio formal. Al hacer un esfuerzo consciente para mover tu cuerpo, serás capaz de ejercitar aún en los días que no existe la motivación.

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Escrito por kay ireland | Traducido por mariana nonino