Cómo lograr que los niños pequeños dejen de gritar y chillar

A los niños pequeños les gusta ser escuchados una vez que descubren cuánto ruido pueden hacer sus cuerdas vocales. La mayoría de las veces, el grito es sólo una fase y nada sobre el cual preocuparse. Aunque el ruido puede no ser fácil para tus oídos, tu hijo puede estar tratando de decirte algo. Chillar no necesariamente significa que está mal. Podría estar gritando porque está feliz. Como los niños pequeños aún no han perfeccionado sus habilidades de autocontrol, necesitas responder al grito de tu hijo de la forma correcta.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Comprueba que tu hijo no esté lastimado, tenga hambre o se sienta incómodo de alguna forma. Para un niño pequeño con un vocabulario pequeño, gritar es una forma de conseguir la atención de su madre cuando la necesita o quiere algo. Deja que tu hijo sepa que tú entiendes cómo se siente repitiéndole lo que quiere en palabras que él entienda.

  2. Ignora el grito una vez que te hayas asegurado de que tu hijo está a salvo. Si sólo está gritando para captar tu atención, no cometas el error de darle atención. De forma calma pero firme dile a tu hijo que gritar no está permitido y que vuelva a hacer lo que estaba haciendo. Dale mucha atención cuando se porte bien y quizás no encuentre razón para tener que volver a gritar.

  3. Mantén tu autocontrol. Enojarte con tu hijo no ayudará en nada. Recuerda que los niños de esta edad imitan lo que ven y escuchan. Baja el nivel de tu propia voz cuando le pides que deje de gritar para que él también tenga que disminuir el sonido de su voz para poder escuchar lo que le estas diciendo.

  4. Destácate del comportamiento de tu hijo. Una forma de hacer esto es que hay alguien más que el niño que grita. Considera que harías tú si fuera el niño de tu vecino en lugar del tuyo el que estuviera gritando. Esto puede ayudar a mantenerte calmo cuando enfrentes la situación.

  5. Desvía tu atención. Los niños pequeños tienden a distraerse fácilmente, por lo tanto, dale a tu hijo opciones como una forma de enseñarle una conducta aceptable. Si una rabieta es la causa del grito, ofrécele algo que le guste más que gritar.

  6. Enséñale a tu hijo pequeño a controlar el sonido de su voz. Si el ruido que lo rodea es alto, probablemente también hable alto. Baja el volumen de los timbres del teléfono, la televisión, la radio, los reproductores de CD y cualquier otro artefacto electrónico ruidoso en tu casa para que el niño no tenga que competir. Ajusta el nivel de sonido en los juguetes con sonido de tu hijo. Los ruidos fuertes pueden estimular de forma exagerada al niño y hacer que esté irritable.

  7. Alienta a tu hijo a que baje el nivel de su voz siempre que esté adentro. Sé una influencia positiva mostrándole cómo la voz en el interior es más suave que la que utiliza cuando juega afuera. Déjalo saber lo feliz que te hace cuando utiliza el volumen correcto de la voz en el interior. Si sabe que te causa placer, probablemente estará más apto la próxima vez que se lo pidas.

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Escrito por amber keefer | Traducido por aldana avale