Cómo llevarte bien con tu hija adolescente

Puedes mirar con asombro como tus amigas batallan con sus hijas adolescentes, pensando: «Esto nunca sucederá con mis niñas". Tu amiga puede advertirte: "Espera hasta que tus hijas se convierten en adolescentes". En un abrir y cerrar de ojos, los años adolescentes llegan, y el vínculo entre tú y tus hijas parece desaparecer. Ya no te puedes relacionar con ellas, y te preguntarás si volverás a llevarte bien con tus hijas otra vez. Es posible, pero hay que hacerlo de la manera correcta si quieres sobrevivir este momento delicado de sus vidas.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Dale tiempo a tu hija para tomar sus propias decisiones dentro de lo razonable. Tus hijas están en busca de su propia identidad; hay que darles el espacio para encontrarla mientras que las mantienes a salvo. Para ti, es una cuestión de entender que no es necesario que les cocines la cena cada noche, o les leas su historia preferida a la hora de dormir. Sin embargo, también debes establecer límites para garantizar su seguridad. Los toques de queda son una necesidad, así como saber con quién están y cómo comunicarte con ellas.

  2. Mantén abiertas las líneas de comunicación. Diles a tus hijas que siempre estás disponible para que puedan hablar. Díselos así, sin un discurso largo y aburrido. Cuando ellas acudan a ti con un problema, sólo tienes que escuchar y ofrecer apoyo en lugar de consejos. La psicoterapeuta Carol-Anne Vatcher explica que esto demuestra tus deseos para su vida. En su lugar, haz preguntas sobre su situación que puedan ayudarle a determinar lo que quiere.

  3. Tómate el tiempo para pensar en tus años de adolescencia. Recuerda tus propios años de adolescencia, tus situaciones personales y la forma en que te hubiera gustado que tu madre reaccionara ante determinadas situaciones. Si tú y tu madre se llevaban bien, tómate el tiempo para considerar las diferencias entre la relación con tu madre y la relación con tus hijas. Esto te puede ayudar con tu propia familia.

  4. Échate un vistazo en el espejo. Cada padre tiene que darse cuenta que no es perfecto; admitir estos errores a sí mismos y ante sus hijos puede recorrer un largo camino en la reparación de estas relaciones. Admite lo que hay que cambiar de ti mismo. Tal vez necesites escuchar más, o tal vez lo que necesitas es ser más paciente. Sé el primero en hacer estos cambios y tus hijas probablemente hagan lo mismo, de acuerdo con Linda Mintle, Ph.D.

  5. Haz un esfuerzo para dejar de criticar a tus hijas. Puedes no darte cuenta de que estás haciendo esto, creyendo que estás ofreciendo consejos. Tal vez les dices a tus hijas que una determinada camisa se ve horrible con esa falda, o tal vez que la sombra de ojos azul es terrible. Para ti es solo honestidad, para ellas es crítica. Por difícil que sea, deja que cometan sus propios errores de moda. Ellas deben aprender sus propias lecciones.

  6. Estén de acuerdo en estar en desacuerdo. Mintle dice que nunca estarán de acuerdo en todo, por lo que simplemente deben estar de acuerdo en estar en desacuerdo con tus hijas. Esto ahorra sentimientos heridos y argumentos innecesarios. Aunque puedes experimentar sentimientos heridos cuando tus hijas no aceptan tu consejo, no lo tomes como algo personal; es sólo una forma en la que expresan su individualidad.

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Escrito por hannah rice myers | Traducido por eva ortiz