Cómo llevar a un niño pequeño a acampar

Dejar la casa para ir a hacer compras en el supermercado con un niño pequeño puede ser difícil, pero no dejes que el equipaje extra evite que lleves a tu bebé a una aventura más emocionante, como acampar. Sin importar si planeas acampar por una noche o una semana, es completamente posible tener un exitoso viaje de acampada con tu niño pequeño. Empaca el equipo correcto y ve preparada para hacer que tu acampada sea agradable para toda la familia.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Corral portátil
  • Ropa ligera y de colores claros
  • Sombrero
  • Bloqueador de amplio espectro con FPS de 15 más
  • Repelente de insectos con DEET
  • Pinzas
  • Almohadillas de alcohol
  • Cargador de bebés
  • Fórmula premezclada
  • Forros desechables para botellas
  • Agua estéril
  • Olla
  • Kit de primeros auxilios

Instrucciones

  1. Lleva un corral portátil. Esto servirá como el lugar en donde dormirá el bebé por las noches y donde tomará siestas y puede ser usado como espacio de juego.

  2. Empaca ropa extra pensando en cualquier pequeño desastre. Considera los cambios de temperatura del día a la noche. Empaca ropa que mantenga al bebé fresco durante el día y caliente por las noches.

  3. Mantén a tu bebé protegido del sol. Vístelo con ropa ligera y de colores claros que cubra sus brazos y piernas, dentro de lo posible. Ponle un sombrero para mantener al sol alejado de su cabeza y de sus ojos. Parenting.org sugiere que la mejor forma de proteger a los bebés de menos de seis meses de edad del sol es limitando su exposición a la luz del sol directa. Si esto no es posible, usa bloqueador solar con moderación en lo bebés de menos de seis meses de edad. Para los que tienen más de seis meses, aplica bloqueador solar y limita la exposición directa al sol. Elige un bloqueador de amplio espectro con un nivel de FPS de por lo menos 15. Aplícalo 30 minutos antes de la exposición al sol y después cada dos horas.

  4. Reduce el riesgo de las picaduras de insectos no sólo manteniendo la piel de tu niño cubierta con ropa, sino también aplicando un repelente para insectos. Elige un repelente que contenga de un 5% a un 10% de concentración de DEET. Aplica el repelente colocándolo primero en tus manos y después frotándolas en la piel expuesta del bebé. Evita aplicar el repelente en las manos, boca, ojos y heridas abiertas del bebé. No uses un repelente de insectos que contenga DEET en niños de menos de 2 meses de edad.

  5. Revisa al niño periódicamente a lo largo del día en busca de garrapatas. Las garrapatas pueden causar la enfermedad de Lyme, una enfermedad bacteriana que puede ser peligrosa para la salud de tu niño. Los Centers for Disease Control and Prevention recomiendan retirar una garrapata agarrándola tan cerca a la piel del bebé como sea posible, usando un par de pinzas. Usa una presión pareja y estable y jala hacia arriba para quitar a la garrapata. Limpia bien la piel con una almohadilla con alcohol.

  6. Empaca un cargador de bebés con correas. Este será útil al trabajar alrededor del campamento o si decides ir a explorar o hacer excursionismo. Asegúrate de que el cargador tiene un arnés de seguridad fuerte para evitar que el bebé se resbale o deslice mientras te mueves.

  7. Mantén el horario regular del bebé tanto como sea posible. Planea tus actividades alrededor de las siestas, los momentos de alimentación y la hora de dormir. Mantener su horario regular hará que se ajuste mejor a los nuevos alrededores y hará que sea más fácil mantener el horario cuando regreses a casa.

  8. Lleva fórmula premezclada y botellas desechables para los bebés alimentados con biberón. Esto hace que preparar los biberones sea más fácil. Empaca agua estéril y una olla para hervir los chupos después de cada uso.

  9. Empaca un kit de primeros auxilios al igual que cualquier medicamento que tu bebé necesite. Mantén estos suministros médicos en una bolsa separada y ponla en un lugar de fácil acceso por si la necesitas.

Más galerías de fotos



Escrito por kimbry parker | Traducido por ana maría guevara