Cómo llevar leche para el almuerzo

La leche es un alimento básico requerido en los menús por la ley National School Lunch Act para las escuelas que reciben fondos como parte de su programa de almuerzos, señala Physicians Committe for Responsible Medicine. Además, la leche también es una bebida popular que muchos niños y adultos envasan en cestas de almuerzo todos los días. Dado que la leche es perecedera, es importante asegurarse de que esté bien empacada, de forma que se mantenga fría y fresca hasta la hora del almuerzo.

Nutrición

La leche es una buena fuente de proteínas, especialmente para las personas que son vegetarianas o que no obtienen suficientes proteínas en sus dietas de otras fuentes. La leche también es rica en calcio y proporciona una fuente de leche fortificada con vitamina D. La orgánica, en particular, es una excelente opción nutricional porque está libre de antibióticos, hormonas y otras sustancias químicas añadidas a la leche no orgánica.

Cestas de almuerzo

Muchos niños y adultos disfrutan de beber leche para almorzar y llevar todos los días en sus loncheras. La leche debe estar lo más fría posible sin que esté congelada para garantizar que no se descomponga. Añadir una bolsa de hielo en una lonchera y poner el recipiente de la leche en la parte superior ayudará a mantenerla fría. Empaca la cesta de almuerzo de forma que la leche esté entre la bolsa de hielo y otros alimentos, lo que ayudará a aislarla. Si se incluyen otros alimentos fríos como flanes o recipientes con fruta, empácalos alrededor del cartón de leche.

Bolsa de almuerzo

Si no tienes una lonchera, puedes empacar leche en una bolsa de almuerzo. Aunque es popular el uso de bolsas de papel para los almuerzos, si puedes proporcionar una bolsa aislante reutilizable, es incluso mejor. El aislamiento ayudará a mantener la leche fría por más tiempo. Incluye una pequeña bolsa de hielo o empaca la leche entre otras cosas frías en la bolsa, como lo harías en una cesta de almuerzo. Recuerda que debes doblar la parte superior de la bolsa y sellarla para ayudar a mantener la leche dentro. Si no dispones de una bolsa térmica, empaca tu almuerzo en varias bolsas de papel marrón, una dentro de otra, lo que proporcionará un cierto aislamiento.

En polvo

Si trabajas en una oficina o en un lugar donde hay agua fría disponible, puedes llevar leche en polvo o proteína de polvo de leche batida para el almuerzo. Si hay un refrigerador disponible, aún mejor. Mezcla el polvo de proteína o leche en polvo en un recipiente de vidrio o plástico en tu oficina y guarda en el refrigerador hasta que estés listo para tomarla.

Cajas de leche de larga duración

En algunos casos, no hay manera de mantener la leche lo suficientemente fría desde el momento que sales de tu casa hasta la hora del almuerzo. Por ejemplo, si trabajas en una obra de construcción en el calor del verano, puede que no haya un lugar para guardar tu almuerzo para que la leche no se eche a perder. En este caso, las cajas de leche de larga duración pueden ser tu mejor apuesta. El proceso a ultra-alta temperatura o UHT, proporciona una forma segura de almacenar la leche durante períodos prolongados en cajas en los estantes de supermercados o en los gabinetes de la cocina. La ventaja es que la leche almacenada de esta manera se mantendrá a salvo y se conservará incluso si se calienta.

Sucedáneos de la leche

A algunas personas les encanta beber leche, pero no pueden hacerlo por una razón u otra. Pueden ser alérgicas o sufrir de intolerancia a la lactosa. En tales casos, utiliza un sustituto de la leche, como leche de almendra, de soja, de coco o de arroz. Muchos de estos sustitutos proporcionan proteínas y otros nutrientes, pero no causan problemas de salud asociados con el consumo de leche. Ya que los sustitutos de la leche no son tan perecederos como la leche misma, no tienes que preocuparte por mantenerla fría durante un periodo tan largo. Además, todos estos sustitutos de leche están disponibles en cajas de larga duración, por lo que son una opción excelente para beber en el almuerzo.

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Escrito por jean bardot | Traducido por mayra cabrera