Lista de control para padres sobre RCP

Todos los padres deben saber cómo hacer la reanimación cardiopulmonar, más comúnmente conocida como RCP. Aunque existan pocas probabilidades de que tu hijo necesite RCP, si la necesitara, tu capacidad para realizarla podría salvarle la vida. Es importante saber no sólo cómo hacerla, sino también cuándo hacerla y qué otras medidas debes tomar si notas que tu hijo no responde.

Aprender RCP

El tiempo ideal para aprender a realizar RCP es antes de necesitarla. Los hospitales a menudo tienen clases a cargo de la American Heart Association o de la American Red Cross para enseñar RCP. En algunas comunidades, hay organizaciones como la YMCA que también ofrecen capacitación en RCP. Debes acudir donde se pueda obtener una formación práctica, ya que la lectura en línea acerca de RCP no le da el mismo nivel de confianza como cuando se hacen compresiones torácicas y respiración en el maniquí. El instructor también puede darte alguna retroalimentación sobre tu técnica, ésta no se obtiene simplemente leyendo.

Cómo realizar RCP

Aunque las pautas de RCP cambian de vez en cuando, la American Heart Association recomienda los siguientes procedimientos a partir de 2013. Para niños y adultos, la relación de compresiones y las respiraciones es de 30 compresiones y dos respiraciones. Al dar respiraciones, inclina el mentón hacia arriba y mantén una mano en la frente. Si se trata de un bebé, cubre la nariz y la boca de tu niño con tu boca; y si es un niño mayor, cúbrele la nariz para que el aire no se escape. Controla que su pecho se eleve con cada respiración. Comprime el pecho, justo debajo de los pezones con dos dedos para los niños menores de 1 año y con la palma de la mano para los niños mayores. Haz compresiones torácicas rápidas y con la fuerza suficiente como para comprimir el pecho, aproximadamente 1/3 a 1/2 de la altura del pecho; para los niños mayores, presiona el pecho alrededor de 2 pulgadas (5 cm). Deja que el pecho se eleve entre las compresiones, pero mantén tus manos en el lugar. Revisa el pulso o la respiración después de dos minutos de RCP.

Evaluación de las necesidades

Si se realiza la RCP cuando no es necesaria puede causar daños graves. No todo el mundo que está inconsciente la necesita. Si tu niño no respira y no tiene pulso, necesita RCP para oxigenar la sangre y para forzar la sangre desde el corazón a través de los vasos sanguíneos y así suministrar oxígeno a todo el cuerpo. Trata de despertar a tu hijo, grita su nombre o agita suavemente su hombro antes de comenzar la reanimación, nunca levantes ni sacudas a un bebé para tratar de despertarlo.

Pedir ayuda

Si el corazón deja de latir, la RCP sirve como una medida provisional para llevar la sangre rica en oxígeno a todos los órganos vitales del cuerpo, incluyendo el cerebro. Una vez que el corazón deja de latir, a menudo se necesita una descarga eléctrica, conocida como electroshock, para ponerlo en marcha de nuevo. Pídele a alguien que llame al 911 para solicitar ayuda mientras comienzas con la RCP, si es posible; y si estás solo, realiza la RCP durante dos minutos y luego pide ayuda. Cuanto más rápido llegue el equipo de rescate, tu hijo tendrá mayores posibilidades de sobrevivir.

Errores en RCP

Incluso a quienes que se les ha enseñado cómo hacer RCP cometen errores cuando la realizan en otra persona. Los mayores errores cometidos por quienes la realizan incluyen no comprimir el pecho lo suficiente como para impulsar la sangre fuera del corazón o dejar de hacer las compresiones con la suficiente rapidez. También es común dar demasiadas respiraciones al hacer la RCP. El Dr. Rick Bukata, director de medicina de emergencia en el USC Medical Center destaca en la edición mensual "Emergency Physicians” de abril de 2011 que la American Heart Association recomienda en la actualidad quienes no sean expertos realicen sólo compresión en los adultos, los niños necesitan tanto respiraciones como compresiones. Esto se debe a que un paro cardíaco en los niños generalmente comienza con la asfixia, o la falta de oxígeno.

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Escrito por sharon perkins | Traducido por maria della cella figueredo