¿Cómo limpiar las ruedas de aluminio de mi bicicleta?

La limpieza de las ruedas o rines de aluminio es un hábito importante que debes incorporar en tu rutina si acostumbras montar bicicleta muy a menudo. La acumulación de suciedad del camino, el polvo y los residuos de sal que se adhieren a la estructura luego de recorrer millas en condiciones adversas, pueden hacer que los frenos funcionen de manera menos consistente y que las ruedas se desgasten más rápido. Cuando las partículas de arena y tierra quedan atascadas debajo de las pastillas de los frenos; el simple acto de accionar apenas el mecanismo, puede ser causa de ranuras en las paredes laterales de tus rines, lo que disminuye su vida útil, lo mismo que la potencia del frenado. Es posible limpiar las ruedas de tu bicicleta con muchos productos diferentes, pero lo ideal es usar alguna fórmula biodegradable y no corrosiva, particularmente cuando llegas a la zona de los rayos. Una vez que tengas tus rines perfectamente limpios, no olvides que una revisión rápida a las pastillas de freno te evitará los problemas -incluyendo los ruidos molestos- durante el frenado.

Nivel de dificultad:
Fácil

Necesitarás

  • Lana de acero fina o paño de fregar
  • Lija de grano fino
  • Trapo
  • Desengrasante cítrico
  • Alcohol isopropílico
  • Juego de llaves Allen

Instrucciones

  1. Quita fácil y rápidamente las dos ruedas de la bicicleta aflojando los seguros simples ubicados en la parte exterior del centro de cada una de ellas. Seguramente querrás alcanzar todos los rincones durante la limpieza, así que tenerlas colocadas en el cuadro de bicicleta puede dificultarte el trabajo. Asegúrate de desconectar los frenos antes de intentar deslizar la rueda fuera del cuadro.

  2. Repasa completamente los rines una vez con un trapo húmedo. Como la idea no es frotar los restos de tierra o arena contra la superficie, lo mejor es eliminar la mayor parte de la suciedad con un trapo para tener las superficies listas para recibir mantenimiento. No te preocupes por ser demasiado cuidadoso en este paso. Simplemente trata de eliminar la suciedad visible y las grandes acumulaciones.

  3. Frota la superficie de frenado de la rueda con suavidad utilizando una lana de acero, un paño de fregar o un estropajo mojado con algún desengrasante cítrico. Trabaja todo alrededor del rin siguiendo el "grano" de la superficie con el paño, en dirección lateral hacia donde los frenos se encuentran. Frota ambos lados del rin en cada pieza, enjuaga la almohadilla de lana de acero o el paño de fregar de vez en cuando y aplica un poco más de desengrasante fresco.

  4. Limpia cada rayo y cada tuerca individualmente con un poco de desengrasante cítrico. Aquí puedes utilizar el paño de fregar o un trapo cualquiera, ya que los rayos están muy pulidos y deberían ser relativamente fáciles de limpiar.

  5. Con un estropajo o paño de fregar limpio, repasa a fondo la superficie de frenado con un poco de alcohol para eliminar todos los restos de desengrasante. Limpia las paredes laterales de la llanta también, cuidando que quede ningún resto de desengrasante que pueda obstaculizar la potencia del frenado. El alcohol se evaporará y no necesitará enjuagarse.

  6. Usa una lija de grano fino para raspar suavemente las pastillas de los frenos con el fin de eliminar cualquier acumulación de suciedad o de goma de la llanta. Luego, coloca las ruedas de vuelta en el cuadro de la bicicleta y vuelve a conectar los frenos, comprobando que las pastillas estén alineadas adecuadamente. Recuerda que es posible ajustar la inclinación de los frenos utilizando un juego de llaves Allen. Asegúrate de que los frenos queden paralelos con el borde y que no rocen las llantas, si no que toquen la zona de abajo a cada lado apuntando hacia la parte delantera de la bicicleta, justo como estaban antes de desconectarlos.

Consejos y advertencias

  • Si nunca has ajustado los frenos de tu bicicleta anteriormente, es una buena idea dejar que lo haga un especialista en un taller certificado. Los ajustes de frenos de bicicleta requieren de precisión. Al hacerlo incorrectamente te arriesgas a que tus llantas estén chirrriando todo el tiempo o lo peor, a que tengas problemas de frenado ineficiente.
  • Nunca apliques grasa a tus rines de aluminio. Esto puede incapacitar los frenos, lo cual es extremadamente peligroso.

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Escrito por max roman dilthey | Traducido por pei pei