Límites de los adolescentes y los mensajes de texto

Los adolescentes y los mensajes de texto son una realidad diaria. De acuerdo a un estudio en el 2012 del Pew Research Center, el 77 por ciento de los adolescentes entre los 12 y 17 años tiene un teléfono celular y el 63 por ciento de los adolescentes dice que manda mensajes de textos todos los días. Muchos padres se preocupan por los adolescentes que conducen mientras mandan mensajes de texto, se mandan mensajes en la escuela, jóvenes que se involucran en mensajes que incluyen sexting (mensajes con contenido sexual) y por el acoso cibernético. Con todos estos problemas, se recomienda establecer límites a los hábitos de mandar mensajes de texto de tu hijo.

Manejar

Mandar mensajes de texto mientras conduces es 23 veces más peligroso que conducir exclusivamente, de acuerdo con Distraction.gov, el sitio web oficial del gobierno de los Estados Unidos en relación a las distracciones mientras conduces. Los mensajes de texto te quitan la atención de una carretera en un promedio de 4,6 segundos, lo que es suficiente como para que el conductor conduzca una longitud de un campo de fútbol a ciegas a 55 millas por hora. Si esto te asusta, ten en cuenta que el Pew Report 2012 revela que el 49 por ciento de los adolescentes manda mensajes de texto mientras conduce y que el 48 por ciento de los adolescentes dice que ha estado en el coche con un conductor que estaba mandando mensajes de texto. “Psychology Today” informa que el 77 por ciento de los adolescentes ha visto a sus padres mandar mensajes de texto mientras conducían. Por lo tanto, cuando establezcas límites en el envío de mensajes de texto de tu hijo, debes tratar de aplicar esos mismos límites a toda la familia. Pon esos teléfonos en la guantera, en la cajuela o en el auto donde no puedas alcanzarlos. Si tienes que contestar el teléfono, estaciónate a un lado de la carretera y apaga el auto para responder, tal como lo sugiere la Clínica Mayo. Si el autocontrol no es suficiente para evitar mandar mensajes de texto y conducir, utiliza aplicaciones como Sprint DriveFirst, T-Mobile’s DriveSmart o iZup.

Sueño

Mandar mensajes de texto interrumpe el sueño de los adolescentes, de acuerdo a lo que señala el sitio WebMD. Si tu hijo lleva su teléfono a la cama, podría estar enviando y recibiendo mensajes de texto después de apagar las luces. WebMD reporta que algunos adolescentes admiten que mandan mensajes de texto cuando se van a dormir y contestan mensajes de texto durante la noche sin recordar la interacción que tuvieron. Exige a tu hijo que deje las computadoras, las tabletas y los teléfonos celulares en otro cuarto, en las horas en las que tu hijo debería estar durmiendo, sugiere la Clinica Mayo. Haz cumplir las reglas colocando los cargadores en la sala común o en otro lugar en donde te asegures que el dispositivo no está en el cuarto de tu hijo después de la hora de ir a dormir. Y trata de explicarle a tu adolescente: “Un teléfono celular es un privilegio, no un derecho; si no puedes cumplir con las reglas, entonces pierdes el teléfono”.

Sexting

El enviar mensajes sexualmente sugerentes con fotos y videos es conocido como sexting. El Pew Report 2010 revela que el 4 por ciento de los adolescentes admite enviar fotos o videos sexualmente sugestivos de ellos y el 15 por ciento dice que han recibido mensajes con contenido sexual de alguien que conocen. Advierte a tu hijo acerca del texting. Tu hijo no puede controlar a dónde van esas fotos una vez que dejan su teléfono y eso le podría costar un trabajo o una oportunidad de educación. Un depredador sexual podría conseguir las fotos o tu hijo podría ser procesado por tener fotos de adolescentes menores de edad en su teléfono. Siéntate periódicamente con tu hijo y revisa los mensajes de texto y las fotos de su teléfono y confisca el teléfono durante un periodo de tiempo si encuentras objetos prohibidos en el teléfono, tal como lo indica la Clínica Mayo.

Otra conducta de envío de mensajes de texto

Pídele a tu hijo que apague el teléfono o lo guarde en un armario o en la mochila durante la clase. Tu adolescente debe estar escuchando al profesor y participar en actividades de clase en ese momento. Revisa las actividades de tu hijo para verificar que tu adolescente cumple con las reglas. Puedes también revisar el registro del teléfono de tu hijo y el historial de mensajes para captar el acoso cibernético dirigido a tu hijo.

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Escrito por kathryn rateliff barr | Traducido por cesar daniel gonzález ménez