Cómo lidiar con la rabieta de un niño que incluye vómitos

Las rabietas son una parte común del desarrollo de los niños. Las rabietas normales son lo suficientemente malas pero algunos niños se salen tanto de control que vomitan. La imagen de un niño pequeño vomitando puede preocupar a los padres, pero no es un fenómeno inusual y en la mayoría de los casos no es peligroso. Los padres pueden aprender cómo lidiar con incluso las rabietas más dramáticas y ayudar a sus niños a aprender formas más positivas de lidiar con el enojo.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Instrucciones

  1. Aprende la diferencia entre la frustración y la manipulación. Los niños pequeños generalmente comienzan a tener rabietas alrededor de los 18 meses debido a que la cognición ha superado a la comunicación. Saben lo que quieren pero no saben cómo expresarse. Como el padre cede ante las rabietas, los niños se dan cuenta de que pueden controlar su entorno y harán rabietas deliberadamente.

  2. Aprende los detonantes de tu hijo. Si un niño pequeño siempre tiene una rabieta bajo una cierta circunstancia, puedes estar listo para desactivar la situación.

  3. Reconoce una construcción de la rabieta. Los niños pequeños muestran signos de crecimiento de la frustración y el enojo antes de una rabieta. Trata de intervenir antes de que el niño se salga de control, esto quiere decir, frena la situación antes de tener a tu hijo pequeño vomitando.

  4. Distrae a tu hijo de la fuente de frustración. Los niños a esta edad tienen cortos períodos de atención y no se pueden concentrar en más de una tarea. Dirigir la atención de los niños a un juguete o pájaro parado en la ventana puede desactivar una situación antes de que se salga de control. Sin embargo, la distracción no es lo mismo que la recompensa. Desactivar una rabieta ofreciendo un helado le enseña al niño que la mejor forma de conseguir un postre es saliéndose de control.

  5. Prepárate para la situación. A veces una rabieta se construye más allá de la intervención o porque el padre está en otro lugar. Si sabes que tu hijo vomita cuando sus emociones se salen de control, ten lista una toalla para que puedas minimizar, por lo menos, las manchas en la alfombra.

  6. Practica hacer terapia. Los niños pequeños a veces no pueden calmarse solos inmediatamente cuando la rabieta se complica mucho. Un niño vomitando se puede volver incluso más molesto por la acción y el inicio de un ciclo de ansiedad. Mantén al niño con un abrazo relajado y háblale con calma, con una voz tranquilizadora. Mantente en esa posición hasta que pase el ataque.

  7. Observa tu reacción. Los padres se deben mantener en calma durante la rabieta de un hijo. Responder con enojo o malestar cuando el niño vomita alimenta la energía y puede hacer que la rabieta empeore. Si es necesario, tómate unos segundos para calmarte primero antes de lidiar con el niño.

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Escrito por andy humphrey | Traducido por aldana avale