Como lidiar con la mala actitud de tu hijo en los deportes

Hacer deporte ayuda a los niños a construir confianza, manejar conflictos y hacer nuevos amigos. Sin embargo, los niños desarrollan a veces una mala actitud al practicar deportes cuando están frustrados o decepcionados. Los niños también pueden actuar de una manera antideportiva cuando imitan las acciones y actitudes de los compañeros de equipo o atletas profesionales. Establecer expectativas claras y modelar un espíritu deportivo ayudara a tu niño a transformar una mala actitud en una mentalidad positiva.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Modela una actitud positiva para tu hijo. Por ejemplo, no te critiques a ti mismo o a tus compañeros de equipo cuando estés frustrado y no te rindas. Céntrate en dar retroalimentación positiva y estímulo desde el margen o las gradas en lugar de críticas.

  2. Comprueba si tus metas para con tu hijo son realistas. Si esperas que gane todos los partidos o que sea el jugador estrella, es probable que se frustre o se decepcione con su desempeño. Por el contrario, anímalo tratar de dar su mejor esfuerzo y hazle un elogio, no sólo a sus logros.

  3. Dile a los niños cuándo están actuando indebidamente. Diles por qué sus acciones son inaceptables y cómo deberían actuar. Asegúrate de que tus expectativas sean consistentes.

  4. Habla a los niños sobre formas aceptables para expresar enojo o frustración. Por ejemplo, dile a los niños que pueden sentirse decepcionados o enojados, pero no pueden lanzar su raqueta de tenis en la cancha.

  5. Deja que los niños asuman las consecuencias de su mala actitud. Por ejemplo, si su entrenador los manda a la banca o un árbitro les penaliza por conducta antideportiva, no intervengas.

  6. Discute la conducta deportiva que ves en películas y deportes profesionales. Discute cómo los jugadores están actuando bien o mal y explica las consecuencias que resultan del mal comportamiento.

  7. Asegúrate de que los niños estén preparados físicamente para los deportes. Los niños son más propensos a ser irritables si están cansados, hambrientos o sedientos. Por ejemplo, asegúrate de que los niños beban mucha agua, coman comidas saludables y duerman bien la noche antes de un partido.

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Escrito por rebekah richards | Traducido por marco jiménez