Levantamiento de peso y edema óseo

El edema de médula ósea se caracteriza como una hinchazón y la inflamación dentro del hueso que causa que el exceso de líquido se acumule en el hueso. La condición fue descrita por primera vez en 1988 en un paciente con la rodilla debilitante y dolor en la cadera. El edema de médula ósea puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, pero es especialmente común en la rodilla y el pie. Siempre consulta a tu médico antes de comenzar cualquier régimen de ejercicios durante la recuperación del edema de médula ósea.

Causas

Una lesión o trauma repetitivo, incluyendo el ejercicio vigoroso, pueden ser factor iniciador en el desarrollo de edema de médula ósea. Sin embargo, los atletas también son conocidos por desarrollar un edema medular no traumático en la rodilla y pies, especialmente después de un estrés prolongado y actividades como correr, patinaje sobre hielo y baile.

Síntomas y diagnóstico

El edema óseo puede ser una condición dolorosa y debilitante que limitará tu movimiento. Además del dolor, esta enfermedad también puede llevar a degeneración del cartílago y drenaje venoso, así como a la osteoartritis, de acuerdo con la International Society of Arthroscopy, Knee Surgery and Orthopaedic Sports Medicine. La condición puede ser diagnosticada con diferentes métodos de imagenología como resonancia magnética, la tomografía axial computarizada, ultrasonido y radiografía.

Tratamientos y ejercicio

El tratamiento para el edema de médula ósea depende de la gravedad de la enfermedad y puede consistir en medicamentos, como los fármacos vasoactivos, y la descompresión del núcleo quirúrgico combinado con descanso, y evitar la carga de peso sobre el hueso lesionado. El ejercicio puede empeorar la condición, lo que aumenta el dolor y la inflamación, por lo que se aconseja evitar cualquier actividad que involucre al hueso afectado.

Entrenamiento de peso

Un edema de médula ósea que afecta a una zona restringida del cuerpo, como el pie o la rodilla, no significa que tengas que evitar cualquier ejercicio. Se puede seguir, dentro de ciertos límites, con el entrenamiento de pesas para el resto del cuerpo. Habrá que calentar en una forma que no se haga hincapié en el hueso afectado, tales como rodar las manos y brazos y girar el torso. Mantén el hueso afectado en reposo. Utiliza pesos ligeros y sólo haz ejercicios que no causen dolor. Por ejemplo, incluye movimientos como el press de banca (bench press), lat pull down, curl de bícep sentado (seated bicep curls), curls de tríceps sentado (seated tricep curl), abdominales (crunches), y press militar sentado (seated military press). Muestra la rutina de ejercicios a tu médico para su aprobación antes de intentarlo.

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Escrito por maria hoven | Traducido por arcelia gutiérrez