¿Se les debe pagar a los adolescentes por hacer tareas domésticas y obtener buenas calificaciones?

A medida que tu hijo se acerca a la adolescencia, se produce un cambio. Ya no tienes control sobre su horario o hábitos de estudio. Las actividades escolares, los compañeros y los trabajos después de la escuela compiten por el tiempo de tu hijo, mientras que su interés en ayudarte con las tareas domésticas y estudiar pueden disminuir. Frente a esta situación, puede ser que estés pensando en pagarle a tu hijo por sus calificaciones y sus tareas domésticas, pero debes considerar cuidadosamente tus objetivos a largo plazo antes de implantar esta política.

Pagarle a los adolescentes para hacer las tareas domésticas

Algunos padres de familia y expertos creen que se les debe pagar a los adolescentes por hacer las tareas domésticas. Si a ti se te paga por tu trabajo, ¿por qué no hacer de las tareas domésticas un trabajo remunerado? Llevar a cabo las tareas del hogar es una parte de la vida y el funcionamiento de una familia. En el mundo real, a los adolescentes no se les paga por cuidar de sí mismos o de su casa. Pagarles por cuidar de algo que se debe hacer los priva de la satisfacción intrínseca que viene del esfuerzo y el trabajo duro.

Mesada

Los padres a menudo se preguntan cuándo y si deben ofrecer una mesada. Si optas por esta última opción, debes tener en cuenta los valores que quieres enseñar y cómo funcionará. Por ejemplo, algunos padres optan por dar una mesada semanal que no tiene relación alguna con las tareas domésticas. Otros ofrecen oportunidades de ganar dinero por completar tareas adicionales. Para fomentar la motivación intrínseca, considera ofrecer una mesada no por solamente hacer las tareas, sino que éstas deben cumplir con un estándar predeterminado.

Pagarles a los adolescentes por obtener buenas notas

Antes de pagarle a tu hijo por sus buenas calificaciones, pregúntate lo que esperas obtener de este proceso. Es probable que, a pesar de que las buenas calificaciones sean importantes para ti, tu objetivo final sea que tu hijo aprenda las habilidades necesarias para tener éxito en la vida. Pagarle por sus calificaciones, en realidad, no le enseña estas habilidades, y de hecho, puede que ni siquiera obtengas resultados positivos a corto plazo. En 2010, el economista de Harvard Roland Fryer Jr., llevó a cabo un experimento en escuelas de Washington DC, Nueva York, Dallas y Chicago para determinar si pagarles a los estudiantes por sus buenas calificaciones y resultados de exámenes elevaría su rendimiento. Los resultados fueron mixtos. Sencillamente, pagarles a los estudiantes por sus buenas calificaciones no aumentó su rendimiento. En Dallas, Fryer les pagó a algunos estudiantes por leer libros, una estrategia que indirectamente aumentó el rendimiento al aumentar la comprensión de textos.

Motivación

Piensa en un proyecto satisfactorio o tarea que cumpliste cuando eras niño. Tal vez te inscribiste a la feria de ciencias o mostraste a un animal en 4-H. Seguramente apreciaste cualquier premio que hayas recibido, pero la verdadera satisfacción y aprendizaje llegó a través del proceso. Al pagarle a los adolescentes por las notas y tareas domésticas, alteras el enfoque de un sentido intrínseco de orgullo y logro por el de buscar la recompensa extrínseca. En un conocido estudio de la Universidad de Stanford, Mark R. Lepper y David Greene estudiaron los efectos de las recompensas extrínsecas en la motivación. Se les pidió a un grupo de niños en edad preescolar que dibujaran y, a cambio, se les dio estrellas de oro por sus esfuerzos. Al segundo grupo, se les dio materiales de arte y se les pidió que dibujaran, pero sin ofrecer recompensa externa alguna. Ambos grupos trabajaron con diligencia, pero cuando se les pidió a los niños del primer grupo que dibujaran nuevamente, sin ofrecerle recompensa, se resistieron y trabajaron por un período mucho más corto de tiempo. El segundo grupo siguió mostrando placer en el proceso. Con el fin de convertirse en miembros productivos de la sociedad, los adolescentes deben aprender a confiar en la motivación intrínseca antes que en las recompensas extrínsecas.

Soluciones

En la mayoría de los casos, se espera que los adolescentes ayuden en la casa y hagan el trabajo de la escuela, simplemente porque estas tareas son parte de la vida. Ofrécele a tu hijo algunas opciones en las tareas domésticas de las que es responsable y considera aligerar la carga si tu hijo trabaja o está muy involucrado en las actividades escolares. Si las calificaciones de los adolescentes bajan, busca la raíz del problema como: aburrimiento, falta de motivación o inadecuados hábitos de estudio. El psicólogo escolar certificado a nivel nacional, Fred Provenzano, Ph.D., aconseja que si decides pagarle a tu hijo para las tareas domésticas o las notas, debes pensar en el proceso y establecer claramente los alcances y las expectativas.

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Escrito por julie christensen | Traducido por josué miraflores m