¿Por qué la leche es un medio ideal para el crecimiento bacteriano?

Las bacterias tienen la capacidad de reproducirse con rapidez, de modo que pueden evolucionar y adaptarse al entorno rápidamente. Debido a la velocidad con la que evolucionan, las cepas de las bacterias pueden sobrevivir en ambientes muy calurosos, muy fríos, ácidos o alcalinos, en entornos radioactivos o en la presencia de toxinas humanas. Sin embargo, más allá del tipo de entorno en el que crecer, necesitan de nutrientes específicos para respaldar su crecimiento. La leche contiene estos nutrientes y proporciona un medio ideal para el crecimiento bacteriano.

Agua

El nutriente más importante que necesitan las bacterias es el agua; sin agua ninguna forma de vida puede sobrevivir, incluso si existe gran cantidad de otros nutrientes, y este hecho constituye la base para la deshidratación como un medio para conservar los alimentos. Aunque las bacterias pueden sobrevivir a la fase de latencia como esporas de su ciclo de vida sin agua, no pueden metabolizar los nutrientes o crecer sin agua durante la fase de vida como bacterias. La leche líquida contiene aproximadamente un 90% de agua en peso, según informa la U.S. Department of Agriculture National Nutrient Database, de modo que este producto aporta la humedad que las bacterias necesitan para crecer.

Azúcar

Además de agua, las bacterias requieren una fuente de combustible que les proporcione energía para potenciar el proceso de crecimiento. Según la cepa de las bacterias, estos organismos pueden obtener energía de la luz solar, de moléculas orgánicas, como hidratos de carbono, o de moléculas inorgánicas, como el monóxido de carbono, entre otras. La leche contiene abundante azúcar, denominada lactosa, un hidrato de carbono simple compuesto de una molécula glucosa unida a una galactosa. Las bacterias pueden metabolizar el azúcar para producir la energía que necesitan para la reproducción.

Proteína

La leche contiene una cantidad significante de proteína, un nutriente elaborado con aminoácidos ricos en nitrógeno. Las bacterias necesitan nitrógeno para sintetizar las nuevas proteínas a medida que incrementa la población bacteriana durante el crecimiento. La proteína en la leche también proporciona carbono que las bacterias usan como fuente de combustible, además de la lactosa.

Minerales

Las bacterias necesitan una variedad de minerales para lograr un crecimiento óptimo, y la leche proporciona esos minerales. Este alimento, por ejemplo, contiene abundante calcio, un mineral necesario para la función bacteriana. La leche también aporta fósforo, potasio y sodio, minerales que ayudan a incrementar la población de bacterias.

Consideraciones

La leche pasteurizada en un envase cerrado puede experimentar un crecimiento bacteriano muy bajo o nulo. Sin embargo, la leche se puede contaminar una vez que se abre el envase, sobre todo si alguna parte de tu cuerpo entra en contacto con el interior del envase. Es por esto que no debes consumir la leche directamente desde el envase, para prolongar la vida útil. También debes mantener la leche refrigerada para retrasar el crecimiento de las bacterias. La leche natural no se somete al proceso de pasteurización para eliminar a las posibles bacterias patógenos, de modo que puede ser riesgoso consumirla. Como la leche proporciona un medio ambiente nutritivo para que crezcan las bacterias, los organismos patógenos se pueden multiplicar con rapidez en este medio.

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Escrito por jan annigan | Traducido por vanesa sedeño