Lecciones para que los adolescentes aprendan a controlar su lengua

Como padres, sabes que las palabras que elegirán tus adolescentes pueden llevarlos lejos o les pueden aterrizar en un montón de problemas. Los adolescentes están en una edad cuando el control de los impulsos no está completamente desarrollado y tienen un gran potencial de dañarse a sí mismos o a otros con sus palabras. Afortunadamente, hay un montón de orientación que puedes dar a los adolescentes en la Biblia, especialmente en Santiago 3, que habla sobre domar la lengua.

Pequeña pero magnífica

Consigue algunas hormigas y palomitas de maíz. Podrías comprar una granja de hormigas (y dársela a tu hijo como un recordatorio) o sólo coger algunas hormigas en tu jardín. Señala cómo, aun cuando son pequeñas, las hormigas pueden llevar mucho peso. Lee y discute a Santiago 3:4-5, que habla de cómo un pequeño timón puede dirigir un barco. El mismo timón puede dirigir un barco enorme en un lugar en el puerto o puede dirigir a un barco encallado. Explícales que la lengua es una de nuestras partes del cuerpo más pequeñas pero tiene el potencial de hacer cosas grandes o terribles.

Problemas con la lengua

Pregúntale a tus hijos adolescentes sobre ocasiones en que sus bocas les han llevado a problemas, con las figuras de autoridad como padres y maestros o con sus amigos. Entonces lee a Santiago 3:6. Pregunta a tu adolescente cómo o, si es que, tienen problemas después de decir cosas equivocadas. Discute maneras en que pueden evitar dejar que sus palabras los metan en problemas en primer lugar. Anima a tus hijos adolescentes a parar y pensar antes de decir cualquier cosa, especialmente cuando son emocionales.

Domar a la bestia

Habla de animales salvajes y domésticos con tus hijos adolescentes (un viaje al zoológico es el momento perfecto para esto). Pregúntale cuáles son sus animales favoritos de ambos tipos. Discutan qué tipos de animales creen que pueden ser domados y en qué grado. Pregúntales qué tipos de animales les gustaría intentar domesticar. Luego, pregúntales si creen que es posible domar la lengua humana. Lee a Santiago 3:7-8, que nos dice que nadie puede domar completamente la lengua, pues todos dicen cosas que a veces no deberían. Luego, lee los siguientes pocos versos, que se ocupan de las cosas positivas y negativas que podemos hacer con nuestras palabras. Explica que aunque nosotros no podemos domesticar totalmente nuestras lenguas, con la ayuda de Dios podemos trabajar en la formación de nuestras lenguas para hablar positivamente.

Bendecir y maldecir

Pregúntale a tu adolescente algo bueno que alguien dijo recientemente sobre ellos. Discute cómo les hizo sentir. Pregunta sobre algo doloroso que alguien dijo y pregunta cómo les hizo sentir también. Discutan cuál prefieren. Lee a Santiago 3:9-17, que enseña acerca de los efectos destructivos y constructivos que pueden tener nuestras palabras y Mateo 7:12: "Así que en todo, haz a otros lo que te gustaría que te hicieran, pues esto resume la ley y los profetas".

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Escrito por dell markey | Traducido por paulina illanes amenábar