Cómo lavar tu rostro con leche

Escrito por jonae fredericks | Traducido por alejandra prego
La leche puede nutrir y humectar la piel.

La leche no es sólo para beber. De hecho, las vitaminas y los minerales contenidos en la leche pueden ser tan benéficos para la parte exterior del cuerpo como para el interior. Aplicar leche a tu piel le agrega una humectación nutritiva, según el Connecticut Department of Environmental Protection. Un limpiador facial de leche casero, formado por productos que ya tienes en la despensa, puede abrillantar la piel y resaltar su brillo natural.

Vierte ½ taza de avena y ½ taza de leche en polvo en un tazón pequeño. Agrega la suficiente cantidad de agua tibia a la leche en polvo y a la avena para formar una pasta ligera.

Echa agua tibia al rostro. Masajea el limpiador de leche en la piel, usando la punta de los dedos.

Deja el limpiador de leche en la piel durante dos o tres minutos. Enjuaga la leche del rostro con agua fría para cerrar los poros.

Seca la piel con una toalla limpia y suave. Repite el proceso al menos una vez por semana.

Consejo

La leche en polvo y la avena forman un limpiador facial exfoliante cuando las combinas. La avena ayuda a eliminar las células muertas de la piel mientras que la leche la humecta, dejándola suave.

Si no tienes avena puedes sustituirla con sal kosher.

Prepara un baño relajante e hidratante añadiendo la leche en polvo y la avena a tu agua de baño.

Advertencias

No uses avena con sabor o endulzada. La avena común funciona mejor.