Cómo lavar y almacenar la lechuga crispada

El estadounidense promedio consume cerca de 30 libras de lechuga cada año, según informa el Agriculture Council of America, y el tipo más popular en Estados Unidos es la lechuga crispada. Lo que este vegetal no tiene en sabor, lo compensa en textura, versatilidad y duración de almacenamiento (lavada y almacenada correctamente, una planta de lechuga crispada puede durar hasta siete días en el refrigerador). Utiliza las hojas enteras como envolturas crujientes y bajas en carbohidratos para la carne o las verduras a la plancha, o sírvelas en vez de patatas fritas con aderezos; mezcla las hojas trituradas en ensaladas de arroz cocido frío, granos de trigo o cuscús.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Toalla o colador
  • Toallas de papel
  • Centrífuga para ensalada, opcional
  • Bolsa de plástico con cierre hermético

Instrucciones

  1. Sostén la planta de lechuga crispada en tu mano, con el núcleo hacia arriba. Golpea el núcleo de la lechuga con firmeza hacia abajo sobre una superficie limpia y dura, como un mostrador de cocina. Sujeta el núcleo, retuerce y tira con fuera de él hacia afuera de la planta y deséchalo.

  2. Enjuaga toda la planta de lechuga con agua corriente fresca, sosteniéndola con el núcleo hacia arriba. Gira la planta y sacúdela para eliminar el exceso de agua. Colóquela sobre una toalla limpia y seca o en un colador para escurrir.

  3. Retira las hojas de lechuga separándolas a mano, si lo deseas, y seca cada una con toallas de papel o usa una centrífuga de ensalada para liberar a las hojas de la mayor cantidad de agua posible. Usa toallas de papel para secar el exterior de la planta si planeas guardarla entera.

  4. Envuelve la planta de lechuga o las hojas en papel de cocina seco. Colócalas en una bolsa de plástico con cierre hermético y guárdalas en el cajón de verduras del refrigerador.

Consejos y advertencias

  • Para evitar que la lechuga crispada se decolore antes de tiempo, no utilices un cuchillo de metal para retirar el núcleo, y arranca las hojas con las manos, en lugar de cortarlas. Un cuchillo de plástico también retrasará la decoloración, pero ''Cook's Illustrated'' dice que el rasgado a mano sigue siendo el mejor método.
  • No olvides lavar la lechuga fresca. El lavado a fondo puede eliminar microbios potencialmente dañinos, suciedad y pesticidas.
  • De todos los tipos de lechuga, la dietista Leslie Beck dice que la crispada es la menos nutritiva. Siempre que sea posible, combina este vegetal con otros tipos de lechuca más ricos en nutrientes, como la lechuga romana o la mantecosa.

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Escrito por michelle kerns | Traducido por mar bradshaw