Sobre el kéfir fresco

El kéfir es una bebida láctea espesa fermentada parecida al yogur que se originó hace muchos siglos, cuando los pastores de las montañas del Cáucaso transportaban en sus bolsas de cuero leche que se fermentaba, se agriaba y llegaba a ser como una especie de yogur efervescente. Históricamente, la palabra kéfir proviene de la palabra "keif", que significa "sensación agradable". Esta sabrosa bebida contiene una alta concentración de probióticos, que pueden beneficiar y ayudar a regular tus sistemas digestivo e inmunológico. Hoy en día puedes elaborar tu propio kéfir o encontrarlo en la sección de productos lácteos de la mayoría de los supermercados.

Cultivos de kéfir

El kéfir se compone de más de 30 microfloras (cultivos vivos) diferentes. Se desarrolla como resultado de la fermentación de leche con granos de kéfir, que parecen pequeños grumos de coliflor que siguen creciendo y creando nuevos granos mientras la leche se fermenta. Los granos de kéfir contienen bacterias beneficiosas, tales como los lactobacilos y los lactococcus, y levaduras, que ayudan a evitar que las bacterias causantes de enfermedades, tales como la salmonella y la E. coli, colonicen la leche. Puedes elaborar kéfir a partir de cualquier tipo de leche, incluyendo la de vaca, de arroz, de cabra, de oveja, de coco y de soya.

Producción

El proceso de producción tradicional de kéfir implica simplemente la adición de granos de kéfir a la leche y esperar a que fermenten. Puedes comprar los granos de kéfir a varios minoristas por Internet. Primero hierve la leche de tu elección y deja que se entibie. Añade alrededor de un 5% de granos de kéfir y deja que la mezcla fermente en un recipiente cerrado, a alrededor de 70 grados Fahrenheit durante 18 a 24 horas. Cuando el proceso de fermentación se complete, cuela el líquido, deja que los granos de kéfir se sequen y guárdalos en el refrigerador para usarlos en tu siguiente tanda. Conserva tu kéfir líquido en la nevera y disfrutar de una bebida sabrosa y nutritiva en cualquier momento del día o de la noche.

Contenido nutricional

El kéfir contiene una variedad de nutrientes, vitaminas y minerales que promueven la salud, así como una gran cantidad de bacterias beneficiosas, levadura, aminoácidos y enzimas. Es rico en vitaminas B1, B2, B12, D, A, K y ácido fólico. El kéfir también es rico en minerales como el calcio, el magnesio y el fósforo. El triptófano, un aminoácido esencial que puede tener un efecto calmante sobre el sistema nervioso, es un componente natural del kéfir. Si eres intolerante a la lactosa debes saber que el kéfir es uno de los pocos productos lácteos que serás capaz de tolerar, ya que es rico en enzimas que pueden ayudar a apoyar la descomposición de la lactosa que lleva a cabo tu organismo.

Beneficios para la salud

Dado que el kéfir es rico en probióticos, es muy apreciado por sus beneficios sobre la digestión. De acuerdo con la "Pakistan Journal of Nutrition" ("Revista de Nutrición de Pakistán"), el kéfir puede ayudar a reducir las molestias intestinales y promover las evacuaciones regulares, además de aliviar los gases y mejorar la función digestiva en general. Las bacterias beneficiosas del kéfir también pueden ayudar a equilibrar tu microflora interna y, en conjunto con su rica fuente de aminoácidos, levaduras, vitaminas y minerales, pueden ayudar a mantener al sistema inmune funcionando de manera saludable. El kéfir puede tener efectos antitumorales, antibacterianos y reductores del colesterol, y ha sido utilizado para ayudar a tratar desórdenes metabólicos, la tuberculosis, alergias, la aterosclerosis, la osteoporosis, el cáncer, enfermedades cardíacas, el virus del sida y la presión arterial alta.

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Escrito por lindsay staker | Traducido por josé antonio palafox