¿Cómo es que el juego afecta el crecimiento y desarrollo de los niños?

Para los niños, el tiempo de juego es mucho más que diversión y juegos; de hecho, jugar es algo así como un trabajo. De acuerdo con Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning, a través del juego los niños aprenden y desarrollan nuevas habilidades para su desarrollo. Las actividades recreativas fomentan la relación de los niños con sus cuidadores y ayuda a que los pequeños crezcan en el sentido intelectual, social y físico que necesitan para tener éxito en el futuro.

Etapas de juego

Las actividades recreativas que los niños llevan a cabo dependen de sus niveles de madurez. Los recién nacidos y bebés un poco más grandes comienzan a interactuar simplemente observando las actividades de juego de los demás y jugando ellos mismos. A la edad de 2 años, los niños pueden comenzar a jugar junto con otros niños, pero aún suelen ser independientes. Después, pasan a jugar juntos con los mismos juguetes e incluso se enfocan en los mismos objetivos. En esta etapa es cuando los niños comienzan a trabajar junto con compañeros para completar alguna tarea del juego. De acuerdo con el Dr. Sean Brotherson, especialista en ciencias familiares de North Dakota State University, a esto se le llama juego cooperativo y ocurre de los 4 a los 6 años de edad.

Desarrollo cognitivo

El juego fomenta el crecimiento cognitivo de los niños en distintas maneras. Por ejemplo, la representación es un componente común del juego. Esta ayuda reforzar las habilidades intelectuales de lectura y matemáticas, ya que en ambas disciplinas se necesita comprender que los símbolos representan sonidos y cantidades. El juego con la imaginación también es muy benéfico para las habilidades de comprensión; los niños aprenden cómo se compone lógicamente una historia. Hacer un rompecabezas también es bueno para las habilidades de lógica y pensamiento.

Desarrollo psicosocial

Jugar con otros niños es una actividad que importante para construir habilidades sociales. Gracias a esto, los niños aprenden a considerar los sentimientos o puntos de vista de sus compañeros de juego, así como aprenden a cooperar y resolver problemas. Además, el juego en grupo les da la oportunidad de conocer personas de diferentes culturas. Los niños aprenden más sobre sus propias emociones, a manejar sus respuestas a situaciones y cómo sus acciones afectan a otros. De acuerdo con el Dr. Brotherson, jugar con las personas que los cuidan también es un componente clave para crear relaciones y vital para su crecimiento y desarrollo general.

Crecimiento físico

Gran parte del juego implica actividad física, desde andar en bicicleta hasta balancearse en el pasamanos del parque. Los niños necesitan hacer este tipo de actividades recreativas para construir sus habilidades físicas, en especial las habilidades motoras gruesas. Las habilidades motoras gruesas involucran el uso de grupos de músculos grandes para completar acciones, como correr, lanzar una pelota y otros juegos que ayudan a desarrollar la fuerza muscular y el equilibrio. Por otro lado, las habilidades motoras finas son las que se necesitan para llevar a cabo acciones precisas, y también se desarrollan a través del juego. Jugar con plastilina o cubos son algunos ejemplos para desarrollar las habilidades motoras finas.

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Escrito por rachel morgan | Traducido por yarzeth ayala