La irritabilidad durante el embarazo

El embarazo implica una gran cantidad de cambios en el cuerpo de una mujer, ya que éste apoya y protege al feto en crecimiento. Con estos cambios puede sobrevenir cierta irritabilidad en la futura madre. La irritabilidad puede ocurrir por varias razones, incluyendo retos físicos y emocionales. Cuando la molestia o la impaciencia se presentan, buscar apoyo en el círculo de tus seres queridos puede ayudarte a sentirte mejor.

Causas emocionales

Un embarazo puede causar muchos sentimientos abrumadores, como estrés hacia el futuro, preocupación por las finanzas o acerca de las habilidades de crianza, pensamientos acerca de cómo cambiar la dinámica familiar y ansiedad acerca de la logística al incorporarse un nuevo miembro a tu familia. Durante el embarazo, es común que una mujer se vuelva introvertida y se concentre en los cambios significativos que se están produciendo y en los que se harán realidad con el nacimiento del nuevo bebé. Los sentimientos de ansiedad y la preocupación sobre el embarazo pueden causar irritabilidad materna.

Causas físicas

El embarazo implica muchos cambios físicos en el cuerpo de una mujer, que también pueden causar irritabilidad. Las molestias durante el primer trimestre a menudo incluyen náuseas y fatiga. A medida que el embarazo progresa, el útero en expansión a menudo causa malestar corporal y fatiga. Los niveles hormonales también cambian durante el embarazo, lo que afecta a las sustancias químicas del cerebro encargadas de regular los estados de ánimo, de acuerdo con la American Pregnancy Association. El primero y el tercer trimestre del embarazo son los momentos más comunes en que se presenta irritabilidad y problemas con los cambios de humor.

Lidiando con la irritabilidad

Cuando la irritabilidad se presente, esfuérzate en el cuidado de ti misma, tanto física como emocionalmente. Descansa durante el día y duerme lo suficiente cada noche. Haz ejercicio todos los días, con el consentimiento de tu profesional de salud. Consume una dieta saludable para asegurarte que tú y tu bebé reciban los nutrientes adecuados para llevar a buen término el embarazo. Tómate el tiempo de cada día para realizar una actividad que te renueve o te rejuvenezca, como un pasatiempo o una actividad que disfrutes. La natación puede ser muy relajante. Pasa regularmente tiempo con tu pareja para fortalecer su relación. Apóyate en la familia y amigos para obtener apoyo emocional. Date cuenta de que durante el embarazo, la fragilidad emocional es común y esperada.

Cuándo preocuparse

Si tu irritabilidad es crónica o estás a un nivel en que experimentas frecuentes ataques de enojo o depresión, habla con tu médico o con un profesional en salud mental acerca de la posibilidad de que tengas depresión. Reconocer la depresión clínica puede ser un reto durante el embarazo debido a que muchos de los síntomas de la depresión son también síntomas comunes de irritabilidad, de acuerdo con el American College of Obstetricians and Gynecologists. Si tienes un historial de depresión o ansiedad, el embarazo puede aumentar el riesgo de que continúen los problemas, advierte March of Dimes. Los síntomas de los problemas más graves incluyen trastornos del sueño, pérdida de energía, dificultad para concentrarse, disminución de interés en actividades, cambios en el apetito o la alimentación, inquietud y repetidos pensamientos de suicidio. La depresión no tratada durante el embarazo puede representar un riesgo para la madre y el niño. Tu profesional de la salud puede evaluarte o referirte a un especialista para recomendaciones de evaluación y tratamiento.

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Escrito por kathryn hatter | Traducido por tere colín