Intestino irritable y el reflujo ácido

El síndrome del intestino irritable y el reflujo ácido son condiciones comunes en los países desarrollados. Según el American College of Gastroenterology, más de 60 millones de estadounidenses tienen síntomas de reflujo ácido por lo menos una vez al mes y el síndrome del intestino irritable afecta a un estimado del 5 al 10 por ciento de la población. Un artículo de revisión de 2012, publicado en el American Journal of Gastroenterology, señala que las personas que sufren del síndrome del intestino irritable (IBS) son cuatro veces más propensas a tener reflujo ácido en comparación con los que no tienen IBS.

Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable o IBS, no es una enfermedad bien definida. En general, se caracteriza por ser un trastorno que causa malestar abdominal, acompañado de alteración de los hábitos intestinales (estreñimiento, diarrea o ambos) que no pueden ser explicados mediante causas mecánicas, inflamatorias, infecciosas o bioquímicas. Se deben descartar todas las demás causas posibles de los síntomas antes de diagnosticar IBS. De igual manera, los síntomas deben ocurrir al menos 3 días por mes. Los síntomas del IBS incluyen dolor abdominal, cólicos, distensión abdominal, flatulencia y posiblemente moco en las heces. La acidez estomacal no es un síntoma típico del IBS, aunque muchas personas con IBS suelen experimentarlo.

Reflujo ácido

Al igual que el IBS, el reflujo ácido no siempre es fácil de diagnosticar. A pesar de que la acidez es el síntoma distintivo del reflujo ácido, también se le pueden atribuir otros síntomas a esta enfermedad, como tos crónica, erosión dental, dolor de garganta recurrente y dificultad para tragar. El malestar abdominal generalizado y los hábitos intestinales alterados no están típicamente asociados con el reflujo ácido, aunque se puede sufrir de reflujo ácido y del IBS al mismo tiempo.

Síntomas superpuestos

De acuerdo a un análisis de 2012 en The American Journal of Gastroenterology, muchos pacientes con síntomas gastrointestinales, ya sea superiores o inferiores, no encajan en las categorías de diagnóstico específicas. Los síntomas del IBS y del reflujo ácido pueden solaparse con los de otras condiciones y la falta de una delimitación clara entre los diferentes trastornos intestinales hace que sea difícil diagnosticar y tratar a cada paciente. Además de encontrar que las personas con IBS tienen un mayor riesgo de reflujo ácido, los autores también observaron que las personas a las que se les diagnostica reflujo gastroesofágico (una forma severa de reflujo ácido) tienen más probabilidades de desarrollar IBS.

Consideraciones

Ya que el IBS y el reflujo ácido no tienen una definición clara, y los síntomas de estos y otros trastornos intestinales se superponen con frecuencia, es difícil determinar si comparten un factor detonante subyacente no detectado. Aunque esto es posible, también es razonable especular que las dos condiciones se producen con frecuencia a la par simplemente por que son comunes en la población general. Muchos expertos creen que es importante resolver estos problemas, ya que el hacerlo podría mejorar el tratamiento del IBS y del reflujo ácido. Si tienes síntomas que puedan ser causados ​​por el IBS o el reflujo ácido, consulta a tu médico.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por gerardo núñez noriega