Instrucciones postoperatorias para una hemorroidectomía

Escrito por Tania K. Cowling
Instrucciones postoperatorias para una hemorroidectomía.

Las hemorroides son venas dentro y fuera del ano que se agrandan, se inflaman, sangran y duelen. Una hemorroidectomía es una cirugía para extirpar las hemorroides dolorosas que no pueden ser tratadas con los tratamientos menores o con ayudas de autocuidado. Como se trata de una cirugía mayor, hay que planificar su cuidado y recuperación antes de la operación.

Cirugía

El paciente recibirá una anestesia regional (local) para adormecer temporalmente el cuerpo de la cintura para abajo o anestesia general que le pone a dormir para evitar que sienta dolor. Un anoscopio (un instrumento para ver el canal anal) será insertado. El cirujano puede entonces quitar las venas hinchadas.

Instrucciones postoperatorias

Después de la cirugía, el personal de enfermería monitoriza al paciente hasta que la anestesia se desgasta y el paciente está estable. A veces, la anestesia general causa náuseas y vómitos, por lo que se administran líquidos por vía intravenosa hasta que los líquidos claros sean tolerados. La anestesia espinal desaparece en unas pocas horas, sin embargo, los pacientes necesitan acostarse boca arriba para evitar el riesgo de los dolores de cabeza por la anestesia inducida. Un paciente es dado de alta del hospital cuando todos los signos vitales son normales.

Un paciente puede sufrir molestias después de la anestesia, de manera que generalmente se prescriben medicamentos para el dolor. Tales medicamentos como el acetaminofeno (Tylenol) y el ibuprofeno (Motrin / Advil) se pueden utilizar durante todo el día. Algunos médicos desaprueban el uso de medicamentos narcóticos para el dolor, ya que provocan estreñimiento y las heces duras pueden causar un desgarro en el ano después de la cirugía. Un ablandador fecal también puede ser prescrito para evitar las heces duras. Las bolsas de hielo pueden ayudar a reducir la hinchazón y los baños stiz (remojo en una tina de agua) varias veces al día ayudan a aliviar el malestar mientras promueven la curación.

Puede haber un poco de flujo con sangre durante las primeras semanas, cuando se defeca. Las servilletas de gasa o las toallas femeninas pueden utilizarse para absorber las fugas. Puede haber puntos de sutura en la zona anal externa que se disolverán. La infección no es un problema importante, aunque algunos médicos recetan un ungüento antibiótico para ser colocado en el lugar de la herida. Más tarde, los pacientes pueden preferir usar una crema calmante como Preparation H o Anusol.

El esfuerzo durante la defecación debe ser evitado. Asegúrate de beber de seis a ocho vasos de agua al día junto con un suplemento de fibra como Metamucil o Citrucel todos los días. El baño no está destinado para la lectura; así que no te sientes durante largos períodos de tiempo.

Existe una almohada especial en forma de rosquilla a la venta en farmacias y en las tiendas de suministros médicos para ayudar a que te sientas más cómodo durante tu período de recuperación. Otra cuestión importante es no levantar nada pesado durante al menos dos o tres semanas. Visita a tu cirujano para una cita post-operatoria con el fin de discutir cuándo puedes volver al trabajo y saber cuáles actividades pueden reanudarse.

Llama al médico inmediatamente si presentas un sangrado excesivo, si no puedes orinar o expulsar las heces fecales o si tienes fiebre.