Instrucciones de inmovilización con una bota ortopédica

Escrito por Michelle Zehr
Las botas ortopédicas son comúnmente de color negro o gris.
Photodisc/Photodisc/Getty Images

Las botas ortopédicas también se conocen como botas de yeso o para caminar. Se utilizan en el tratamiento de lesiones en la pierna, el pie y el tobillo. Se pueden usar para inmovilizar fracturas de tobillo o de pie, esguinces, fracturas por estrés, tendinitis y otras lesiones de tejidos blandos. También, pueden ser utilizadas para proteger el pie y el tobillo después de una cirugía. Las botas ortopédicas ofrecen movilidad y protección al mismo tiempo. Usarlas es relativamente fácil, sólo se necesita un poco de tiempo para acostumbrarse.

Usa calcetines que lleguen hasta el músculo de la pantorrilla. Esto puede ayudar a prevenir la irritación como consecuencia de que el pie, tobillo y pierna rocen con la bota. Los calcetines también pueden ayudar a absorber la humedad y el olor, manteniendo la bota ortopédica fresca.

Separa las correas de velcro de la bota. Dependiendo del tamaño y modelo, éstas pueden tener entre tres y cinco correas.

Coloca la pierna lesionada en la bota. Pon el talón hacia la parte posterior de esta. Podrás hacerlo más fácilmente si estás sentado.

Ajusta las correas de velcro. Estas deben estar lo suficientemente apretadas como para evitar que tu pie y tobillo se muevan. Sin embargo, no deben estar tan ajustadas hasta el punto de causar dolor o cortar la circulación. Comienza a fijar el velcro de las correas que están más cercanas a tus dedos del pie.

Usa un bastón, muletas o un andador como se indica.

Practica caminar con tu bota ortopédica. Muchas tienen una forma redondeada y curva para que sea más fácil caminar. Usa zapatillas o un calzado con un tacón pequeño, en el pie contrario. Las botas ortopédicas pueden tener una suela de una o dos pulgadas (2,5 o 5 cm) de espesor. Una zapatilla o zapato de tacón bajo ayuda a proporcionar su altura para caminar, lo que es más seguro y puede reducir el dolor en las caderas y la espalda baja. Práctica caminar alrededor de tu casa y sube y baja escaleras. Por razones de seguridad, aférrate a la barandilla.

Advertencias

Si la bota ortopédica está en el pie derecho, no puedes conducir a menos que tengas el permiso de tu médico para quitarte la bota.