Información general sobre la acidez estomacal y la enfermedad de reflujo ácido

La mayoría de las personas experimentan ardor de estómago en algún momento. Cuando comes, los alimentos viajan desde la boca hasta el estómago a través del esófago. En la base del esófago está un músculo llamado esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés). Se abre para permitir el paso de los alimentos hacia el estómago y se cierra para evitar el reflujo hacia el esófago. La falla de este mecanismo suele causar síntomas de acidez. Cuando hay fugas frecuentes de los contenidos estomacales hacia el esófago puede conducir a una condición más seria llamada enfermedad de reflujo ácido.

Acidez estomacal y reflujo ácido

Cuando el LES no queda bien cerrado, el ácido del estómago puede escaparse hacia el esófago. Esto se conoce como reflujo ácido. El ácido del estómago irrita el revestimiento del esófago, provocando la sensación de ardor conocida como acidez estomacal. Algunas personas sienten ardor de estómago en el pecho, justo por encima del estómago. Otros experimentan una sensación de ardor en la garganta y pueden notar un sabor ácido en la boca. Muchas personas experimentan acidez ocasional, especialmente después de una comida grande o picante. La acidez estomacal que se produce con la frecuencia suficiente para llegar a ser molesta para ti, sugiere la posibilidad de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, de acuerdo a la Asociación Americana de Gastroenterología.

Enfermedad de reflujo gastroesofágico (GERD por sus siglas en inglés)

La enfermedad de reflujo gastroesofágico, conocido comúnmente como GERD, ocurre cuando el reflujo ácido se produce con frecuencia suficiente como para dañar el esófago o causar síntomas molestos. Los síntomas más comunes que pueden ocurrir con la GERD incluyen acidez, náuseas, eructos frecuentes, la sensación de que los alimentos se devuelven a la boca, dolor de garganta, ronquera y tos seca. Los factores de riesgo que incrementan la probabilidad de GERD incluyen el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la alta ingesta de cafeína y el sobrepeso o la obesidad. La presencia de una hernia hiatal -- una protrusión de parte del estómago dentro de la cavidad torácica --, comúnmente conduce a la GERD. Algunos medicamentos también pueden contribuir al desarrollo de esta condición.

Complicaciones y Tratamiento

El reflujo ácido frecuente puede dañar el esófago. Se pueden formar úlceras esofágicas causando dolor y sangrado. Una irritación a largo plazo también puede causar cicatrices y estrechamiento del esófago, lo que conduce a la dificultad para tragar. La GERD crónica puede llevar a una condición precancerosa conocida como esófago de Barrett. Con esta condición, la irritación en curso del revestimiento del esófago conduce a cambios en las células que pueden llegar a convertirse en cáncer. Si tiene una acidez problemática, es importante que veas a tu médico para determinar si tu esófago ha sufrido daños. El médico también te aconsejará sobre la mejor manera de manejar tus síntomas. Se prescriben comúnmente medicamentos que disminuyen o eliminan la producción de ácido del estómago, para la acidez estomacal frecuente y la enfermedad de reflujo ácido,.

Cambios en la dieta y en el estilo de vida

Si padeces acidez frecuente, algunos cambios sencillos en el estilo de vida, pueden ayudarte a aliviar los síntomas. Evita los alimentos que pueden desencadenar los síntomas tales como cítricos, tomates, chocolate, menta y bebidas con cafeína. Los alimentos picantes y altos en grasa también provocan comúnmente acidez. Comer pequeñas cantidades de alimento frecuentemente durante todo el día, en lugar de grandes comidas, puede reducir la frecuencia de la acidez estomacal. Una gran cantidad de alimento presiona el LES, lo que podría contribuir al reflujo ácido. Del mismo modo, acostarse o agacharse después de comer también puede desencadenar la acidez estomacal.

Advertencia

Si tiene acidez estomacal frecuente que no mejora después de unas pocas semanas de implementar cambios en tu estilo de vida, consulta a tu médico para que te evalúe y te oriente sobre el manejo de tu condición.

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Escrito por meg brannagan | Traducido por francisco roca