Indicaciones para el Prozac

La fluoxetina, vendida bajo la marca Prozac, pertenece a una clase de fármacos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. El Prozac se usa para tratar la depresión, y ha sido aprobado para el tratamiento de desórdenes de pánico, bulimia y trastornos obsesivo compulsivos. Aunque el Prozac tiene un buen historial de seguridad, tiene efectos secundarios, algunos pueden ser muy graves o poner en riesgo la salud. Los efectos negativos atribuidos al Prozac se basan en su habilidad para incrementar los niveles de serotonina en tu sistema nervioso.

Efectos secundarios comunes

Como un neurotransmisor --un químico que transmite un impulso en tu sistema nervioso-- la serotonina ayuda a regular el humor, el ciclo de sueño, el apetito y el comportamiento social. Si se alteran los niveles de serotonina en tu cerebro, el Prozac puede aliviar la depresión y otros trastornos mentales. Pero también puede ocasionar irritabilidad, insomnio, nerviosismo, temblor, ansiedad, boca reseca, sabor de boca extraño y una reducción en el impulso sexual. De acuerdo a una publicación en Abril de 2012 en "Clinical and Translational Gastroenterology", la serotonina juega un papel vital en la función intestinal, lo que puede explicar la tendencia del Prozac a causar náusea, diarrea y pérdida del apetito.

Pensamiento y comportamiento suicida

En 2004, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) advirtió a los profesionales de la salud sobre un incremento en pensamientos y comportamiento suicida entre pacientes pediátricos y jóvenes adultos tomando antidepresivos. El Prozac y otros y otros inhibidores de la recaptación de serotonina se incluyeron en esta advertencia de la "caja negra". Sin embargo, una publicación en Septiembre de 2012 publicada en "Archives of General Psychiatry" reveló que no existe evidencia de un incremento del riesgo suicida en jóvenes tomando fluoxetina. La FDA no ha modificado su decisión de 2004 sobre advertir a los profesionales médicos sobre el potencial riesgo de un incremento en los pensamientos y comportamientos suicidas asociados con medicamentos antidepresivos, incluyendo el Prozac. La investigación continúa en este importante tema.

Efectos secundarios graves

En Julio de 2006, la FDA alertó a los profesionales de la salud sobre un alto riesgo en dos graves afecciones asociadas al uso de Prozac. El síndrome de la serotonina, causado por un exceso de serotonina en los tejidos, es una enfermedad que puede ser fatal con síntomas como agitación extrema, diarrea, pulso rápido, alucinaciones, sudoración y fiebre. El síndrome de la serotonina raramente ocurre en personas que sólo toman Prozac, pero puede desarrollarse si combinas Prozac con otros fármacos que incrementan los niveles de serotonina. La hipertensión pulmonar en recién nacidos es un padecimiento que ocurre en 2 de cada 1.000 niños aproximadamente, nacidos de mujeres que tomaron inhibidores de la recaptación de serotonina durante el embarazo. Los niños con una persistente hipertensión pulmonar desarrollan problemas para respirar después del nacimiento y tienen problema estableciendo un flujo normal de sangre a sus pulmones. Estos bebés pueden requerir cuidados médicos, incluyendo la ayuda de un ventilador y un bypass entre corazón y pulmón. Si estás embarazada o lo estás intentando, habla con tu doctor para saber si el Prozac es seguro y adecuado para ti.

Otros cuidados y consideraciones

En una revisión en 2011 sobre inhibidores selectivos en la recaptación de serotonina, los investigadores de la Oregon Health & Science University citaron varios problemas de seguridad adicionales asociados con el Prozac. De manera notable, el riesgo por fracturas, sangrado gastrointestinal e infarto son mayores entre las personas que usan Prozac que la población general. Aunque Prozac es generalmente bien recibido, los riesgos potenciales deben considerarse contra sus beneficios. Tu médico familiar, que conoce tu historial y diagnósticos hasta el momento, debe considerar estos problemas antes de recomendar Prozac.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por esteban arenas