¿Qué impulsa a un adolescente a actuar como un matón?

La intimidación (o bullying) y su intención de acosar y causar daño a los demás, puede ser una situación sumamente negativa para cualquiera que tenga que experimentarla. Muchos agresores encajan en un perfil específico, por lo que es posible analizar su comportamiento para suponer sus motivos. Esta información puede arrojar luz acerca de por qué un adolescente podría comportarse como un matón.

Agresión

Un bravucón tiende a tener una personalidad agresiva, buscando oportunidades para dominar a los demás, señala Janis R. Bullock, autora y profesora de Montana State University. La personalidad agresiva de un matón a menudo percibe las críticas o insultos de los demás como una amenaza seria, provocando una respuesta agresiva. De hecho, esta agresividad anormal puede dar lugar a que un adolescente tenga sentimientos de poder extremo o que justifique su conducta de acoso.

Ensimismamiento

El enfoque egoísta y de ensimismamiento común en los agresores a menudo conduce a que tengan un ego inflado, afirma el sitio web de Kids Health. Es común que los matones exhiban una autoestima alta -hasta el punto de sentirse tan superior a otros que creen que es apropiado empujar a otras personas y ejercer su voluntad sobre los demás porque estos son menos importantes.

Falta de empatía

Mostrar una actitud de preocupación y empatía hacia los demás es una importante habilidad social. Debido a que los matones a menudo carecen de la capacidad de empatizar con los demás, no entienden los resultados de sus acciones, señala la Extensión Cooperativa de University of New Hampshire. Los intimidadores pueden carecer de una comprensión sólida de cómo leer e interpretar las expresiones faciales y el lenguaje corporal de otras personas. Sin esta capacidad, un matón podría percibir erróneamente las expresiones faciales o el lenguaje corporal de alguien, pensando que enfrenta una amenaza cuando no es así.

Comportamiento aprendido

Los matones generalmente aprenden su comportamiento de alguien o algo, afirma Brenda Durosimni, MPA, especialista en el manejo de la ira y la prevención de la violencia. Tal vez los padres utilicen disciplina física o hayan creado un ambiente hostil en el hogar. También, es posible que los padres no empleen métodos coherentes de crianza con los niños, lo que conduce a la inseguridad e incluso la ira de estos. La violencia en los medios de comunicación también puede influir y dar lugar a comportamientos de intimidación en los niños. Una vez que un bravucón recibe algún tipo de satisfacción o éxito en el acoso, es muy probable que repita su comportamiento.

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Escrito por kathryn hatter | Traducido por patricia a. palma