Cómo hornear pasteles congelados crudos

Los pasteles desde cero pueden tardar varias horas en estar preparados, cuando se toma en cuenta el tiempo necesario para preparar la masa, hacer el relleno y armar el postre. Muchos panaderos caseros encuentran que vale la pena hacer un segundo pastel al mismo tiempo. Congelar el pastel sin hornear durante un tiempo como tres meses, y tomarlo para hornear cuando quieras. El pastel no necesita ser descongelado antes de la cocción. De hecho, muchos panaderos sostienen que la corteza congelada es más desmenuzable cuando se hornea congelada. También puedes comprar pasteles sin hornear congelados para tu congelador de tu supermercado.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Bandeja para horno
  • Papel de aluminio
  • Cuchillo

Instrucciones

  1. Retira el pastel del congelador y retira cualquier envoltorio.

  2. Precalienta el horno a 425 grados Fahrenheit.

  3. Coloca el, pastel sin hornear congelado en una bandeja de horno forrada con papel de aluminio para atrapar cualquier relleno que burbujea a cabo durante el horneado. Haz dos o tres cortes espaciados uniformemente en la corteza superior. No te saltes este paso, incluso si tienes dificultades para cortar en la corteza congelada, ya que las hendiduras son necesarias para la ventilación a medida que el pastel se hornea.

  4. Hornea el pastel durante unos 20 minutos a 425 gradps Fahrenheit, el reducir el calor a 350 a 375 grados Fahrenheit.

  5. Hornea el pastel a 350 a 375 grados Fahrenheit durante 30 a 45 minutos, hasta que la masa se ​​dore y se pueda ver el relleno burbujeando a través de las rendijas. Si la corteza se vuelve marrón antes de que el relleno burbujee, reduce la temperatura del horno en 25 grados y cubre la corteza con papel de aluminio para evitar que se queme.

Consejos y advertencias

  • Utiliza un protector de corteza de pastel, un anillo de metal reutilizable que se coloca sobre la corteza, en lugar de papel de aluminio para evitar que la corteza se queme.

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Escrito por amelia allonsy | Traducido por enrique alejandro bolaños flores