Cómo hornear costillas de cerdo en un horno de convección

No hay sustituto alguno para cocinar costillas al aire libre sobre el carbón, pero cuando eso no es una opción, tu horno de convección interior puede ser una alternativa viable. El aire que se mueve en este horno, le transmite calor a tus costillas de manera más eficaz que el horno convencional, dorándolas muy bien y ayudando a que tu mezcla de especias cree una superficie de barbacoa, tal como si la hicieras en el exterior. Un menor tiempo de cocción también ayuda a mantener tus costillas húmedas y jugosas.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Mezcla de especias seca o pasta condimentada
  • Rollo de plástico adherente
  • Bandeja
  • Papel de aluminio o papel de pergamino
  • Pincel de cocina
  • Salsa barbacoa

Instrucciones

    Costillas traseras

  1. Pela la capa resistente de membrana de la parte posterior o lateral cóncava de las costillas y tírala. Frota las costillas con tu mezcla de especias secas favorita o con una pasta condimentada húmeda; luego cúbrelas con plástico adherente y refrigéralas. Las especias necesitan por lo menos 4 horas para comenzar a aromatizar la carne, aunque hasta 24 horas es mucho mejor.

  2. Precalienta el horno a 325 grados Fahrenheit y prende la configuración de convección. Cubre una bandeja con papel de aluminio o papel de pergamino para acelerar la limpieza; luego coloca las costillas de manera uniforme en la bandeja.

  3. Desliza la bandeja con las costillas en el horno y hornéalas durante 2 o 2 1/2 horas, o hasta que los huesos se muevan libremente cuando agarres una y le des vuelta. Rocía las costillas periódicamente durante la segunda hora de cocción o barnízalas cuando estén completamente cocidas y aumenta la temperatura del horno a 500 °F de 5 a 8 minutos para caramelizar la salsa.

  4. Retira las costillas de tu horno y córtalas en porciones más pequeñas para servir o en costillas individuales. Sirve caliente.

    Costillas sobrantes o laterales

  1. Retira la membrana o "pleura" de la parte inferior de cada costilla. Utiliza un cuchillo afilado para recortar el delgado extremo e inferior borde de cada costilla, para así darles una apariencia más limpia. Esto es opcional, pero si las recortas se cocinarán más uniformemente.

  2. Frota bien las costillas con tu pasta condimentada favorita o con una mezcla de especias secas, y refrigéralas durante la noche.

  3. Precalienta tu horno a 300 grados Fahrenheit y activa la función de convección. Cubre una bandeja resistente con papel de aluminio o papel de pergamino y luego acomoda en ella las grandes costillas.

  4. Colocas las costillas en el horno y ásalas lentamente durante 3 o 3 1/2 horas o hasta que el hueso de la costilla se curve con facilidad cuando gire. Si te gusta que las costillas tengan un barnizado como recién preparado, rocíalas en varias ocasiones con tu salsa preferida durante la última hora de cocción. Alternativamente, barnízalas al final de su tiempo de cocción y luego aumenta la temperatura del horno a 500 °F durante 5 u 8 minutos, hasta que se caramelice el barnizado.

  5. Retira las costillas del horno y córtalas en porciones individuales con una a cuatro costillas. Sirve caliente.

Consejos y advertencias

  • Con las costillas la temperatura es una guía dudosa, en parte porque es difícil utilizar un termómetro en un corte que es muy delgado y contiene mucho hueso y grasa. Además, las costillas deben permanecer a una temperatura de 160 °F a 180 °F durante un período prolongado antes de que sus tejidos conectivos se disuelvan completamente.

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Escrito por fred decker | Traducido por ana karen salgado beltrán