¿Un hígado graso puede causar dolor de espalda?

Con las tasas de obesidad y el aumento de la diabetes, más estadounidenses también tienen la enfermedad del hígado graso, una condición que está estrechamente relacionada con la obesidad y la diabetes. En la mayoría de los casos, la enfermedad de hígado graso no tiene muchos síntomas, de hecho, la mayoría de las personas descubren que la tienen de forma accidental, cuando su médico les dice que una prueba de sangre de rutina mostró una función hepática anormal. Si sólo tienes un caso leve, el dolor de espalda probablemente se derive de otra cosa. Sin embargo, en casos muy avanzados, puedes notar algo de dolor de espalda con la enfermedad de hígado graso.

Conceptos básicos

La enfermedad del hígado graso se produce cuando las células del hígado acumulan grasa. Aunque no está claro por qué se produce esta acumulación de grasa, lo más probable es que la resistencia a la insulina (una parte de los efectos metabólicos de sobrepeso y sedentarios) juega un papel importante. Hasta el 20 por ciento de los estadounidenses pueden tener un poco de grasa en el hígado, y hasta el 90 por ciento de las personas obesas tienen la condición, de acuerdo con el "Harvard Health Letter" de enero de 2011. Causa inflamación, tanto en las células del hígado como en el tejido circundante. Aunque es poco probable en las primeras etapas de la enfermedad, la inflamación puede causar dolor o malestar en el abdomen, y es posible que el malestar pueda irradiarse a la espalda.

Progresión

No todas las personas con la enfermedad de hígado graso ven como la condición empeora, de hecho, sólo alrededor del 5 al 10 por ciento de las personas que han sido diagnosticadas con la enfermedad de hígado graso no llegan a desarrollar esteatohepatitis no alcohólica, una enfermedad que implica la inflamación del hígado más grave, según notas de Harvard. A partir de ahí, otro pequeño porcentaje de personas (hasta 26 por ciento) desarrollan cirrosis del hígado, en la que se acumula tejido cicatrizado que en realidad perjudica su función hepática. La cirrosis puede causar dolor muscular y pérdida de masa muscular, lo que se puede sentir en la espalda.

Diagnóstico

Si tu enfermedad de hígado graso ha progresado a cirrosis, lo más probable es que notes muchos síntomas además del dolor potencial en el abdomen y la espalda. Una vez que tu hígado no funciona normalmente, los residuos digestivos pueden acumularse en la sangre y en efecto envenenar tu cerebro, lo que lleva a la confusión mental, fatiga y desorientación. Además, puedes notar que tu piel se vuelve amarilla, las palmas pueden ponerse rojas, puedes perder el apetito y peso y puedes desarrollar comezón en la piel. Si tienes cualquiera de estos síntomas, debes ir a tu médico para un chequeo completo, y sólo éste puede determinar si tienes una enfermedad hepática avanzada.

Consideraciones

El dolor de espalda puede desarrollarse a partir de una serie de diferentes causas, como una lesión, artritis degenerativa, daño a los nervios o daños causados ​​por el ejercicio excesivo durante una práctica deportiva o de trabajo. Si tu enfermedad de hígado graso no ha progresado a la esteatohepatitis no alcohólica o cirrosis, es poco probable que el dolor de espalda se deba a esta condición. Sin embargo, el dolor de espalda a veces puede indicar otra enfermedad grave, como el cáncer. En cualquier momento que sientas un dolor de espalda extraño (especialmente si no recuerdas lesiones en la espalda o la realización de cualquier tarea que podría haber resentido los músculos de la espalda) considera ver a tu médico.

Más galerías de fotos



Escrito por j.m. andrews | Traducido por mariana van der groef