Cómo hervir un cuarto de pata de pollo

Hervir patas de pollo no sólo es una de las maneras más fáciles de preparar el pollo, sino que también es muy saludable, ya que puedes evitar la grasa de la sartén o freidora. Un cuarto de pata de pollo incluye tanto el muslo como la pata, pero puedes dividirlo en dos secciones, si así lo prefieres. Cuando estás hirviendo las patas, añade condimentos al agua para mejorar el sabor (el caldo resultante puede ser guardado para cocinar otros platos, incluyendo sopa de pollo).

Nivel de dificultad:
Fácil

Necesitarás

  • Condimentos
  • Cacerola grande
  • Condimentos aromáticos (opcional)

Instrucciones

  1. Quita la piel de los cuartos de pata de pollo y condiméntalos con sal y pimienta a gusto. Coloca las patas en una cacerola grande.

  2. Añade cualquier condimento adicional y condimentos aromáticos a la cacerola para ayudar a darle sabor al pollo, como hierbas secas o frescas como romero, tomillo, orégano, cebollas picadas y ajo picado.

  3. Llena la cacerola con suficiente agua como para cubrir completamente el pollo. Coloca el fuego a temperatura alta y lleva el agua al punto de hervor.

  4. Apaga el fuego y cubre la cacerola. Permite que las patas se cocinen en el agua caliente durante alrededor de 15 minutos, hasta que el pollo esté cocido con una temperatura interna de 165 grados Fahrenheit para un consumo seguro. Utiliza un termómetro de carne en la parte más gruesa de los cuartos de pata de pollo, evitando el hueso, para determinar la temperatura.

  5. Quita las patas de pollo del agua caliente con pinzas. Permite que el pollo se enfríe antes de manipularlo. Puedes comer las patas de pollo escalfadas, lo cual hará que la carne se desprenda del hueso, como está, o puedes desmechar la carne de los huesos para preparar un sándwich u otras comidas.

Consejos y advertencias

  • Puedes dorar las patas de pollo de todos los lados en una sartén con aceite antes de colocarlas en la cacerola si quieres que tu pollo tenga algo de color y un poco más de sabor.
  • Quita todos los sólidos del caldo y la grasa que se eleva hasta la superficie mientras se enfría antes de almacenarlos en el refrigerador por hasta cinco días, o en el congelador por hasta tres meses.

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Escrito por zora hughes | Traducido por ana grasso