Heridas de la afeitada

No importa que área estés afeitando, los arañazos y las cortaduras son un verdadero dolor. Éstas duelen y sangran, y pueden convertirse en un verdadero obstáculo para tus planes de vestimenta. Sin embargo, no tienes que permitir que una herida de afeitada arruine tu día o tu apariencia. Un remedio rápido la sanará en cuestión de minutos y te permitirá regresar a tus actividades. Planificar cuidadosamente la próxima vez te ayudará a evitar el problema en primer lugar.

Limpia y aplica un apósito

El método más simple y comprobado a lo largo del tiempo de limpieza para una herida de afeitada, no es particularmente diferente al que emplearías para cualquier otra cortada, como dice el refrán, si no está roto, no lo arregles. Lava el corte con agua y jabón, y usa una toalla seca o un pedazo de gasa para mantener la presión sobre el mismo durante algunos minutos. Esto mantendrá la herida limpia y le dará tiempo a tu cuerpo de llevar a cabo la coagulación, y de detener el sangrado. Una vez finalizado el procedimiento, aplica un apósito en el área afectada.

Polvos y trucos

Prueba un método alternativo para los arañazos y cortes pequeños, especialmente en áreas donde sea poco probable que puedas poner un apósito adhesivo. Lava la cortada como de costumbre y aplica un cubo de hielo para disminuir la irritación, y para encoger los vasos sanguíneos. A continuación, unta un coagulante o un producto sellador de venta libre para cerrar la herida. Un lápiz o polvo estípticos detendrán el sangrado, mientras que los vendajes líquidos o incluso una pizca de bálsamo para labios sellarán el corte, y lo mantendrán protegido sin ser demasiado notorio.

Cuchillas de calidad

Podría parecer lógico que una cuchilla más afilada fuese más peligrosa, pero en realidad lo que sucede es lo contrario; cuanto más vieja y desafilada esté tu cuchilla de afeitar, mayores probabilidades habrán de que te cortes. Es por esto que siempre debes cambiar tus cuchillas de afeitar de acuerdo a las instrucciones que traigan las mismas; algunas duran mucho más tiempo que otras. Utilizar hojas más nuevas y afiladas ayuda a prevenir las heridas del afeitado producidas por cortes.

Evitar accidentes

La forma en la cual te afeitas podría ser la responsable de las heridas durante este procedimiento, así que cerciórate de emplear una estrategia sólida. Por ejemplo, aféitate cuando tu piel esté limpia, tibia y húmeda. Cuando la misma está hidratada, es menos probable que te cortes. Aféitate siempre en el sentido de crecimiento del vello, nunca lo hagas a contrapelo, y lubrica tu piel primero con una loción humectante o crema para rasurar. Una estrategia de afeitado sensata es la mejor manera de evitar lastimarte a ti mismo.

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Escrito por tom ryan | Traducido por jhonatan saldarriaga