Hemorragia subaracnoidea

Una hemorragia subaracnoidea es un sangrado que se produce en un área específica del cerebro, cuando un vaso sanguíneo se rompe. La causa más común en personas con vasos sanguíneos saludables es un trauma, tal como una lesión en la cabeza sufrida en un accidente automovilístico. La ruptura de un aneurisma (un vaso sanguíneo dilatado y debilitado) también puede ser la causa de una hemorragia subaracnoidea, al igual que otras formaciones anormales en los vasos sanguíneos que se rompen y dejan escapar sangre al espacio subaracnoideo. Este tipo de ataque cerebral puede desarrollarse súbita o gradualmente y producir daños reversibles, permanentes o fatales.

El cerebro y la médula espinal tienen una cubierta compuesta por tres capas, o meninges, de tejido. Sus nombres son; en orden desde el interior, el más cercano al cerebro, al exterior: piamadre, aracnoides y la duramadre. Una hemorragia subaracnoidea se produce cuando se rompe un vaso sanguíneo y sangra en el espacio entre la aracnoides y la piamadre.

El síntoma más notorio puede ser dolor de cabeza grave; puede surgir en minutos o desarrollarse durante un período de semanas. El sangrado anormal puede causar confusión, somnolencia u otros cambios en el estado mental, como la irritabilidad. El vómito inexplicable, convulsiones, dolor de cuello y la dilatación de una o ambas pupilas pueden ser signos de una hemorragia subaracnoidea. Los pacientes también pueden tener problemas neurológicos focales, que incluyen entumecimiento o parálisis. Sin embargo, la presencia de estos síntomas no necesariamente indica una hemorragia subaracnoidea. Algunas condiciones que pueden tener síntomas similares son: la migraña, la meningitis (que es una infección o inflamación de las capas que recubren el cerebro) y otros tipos de accidentes cerebrovasculares.

Los aneurismas cerebrales hacen que los individuos sean propensos a sufrir daños, rupturas y hemorragias en los vasos sanguíneos en cualquier momento. La edad, el sexo y el estilo de vida también contribuyen al riesgo de hemorragia subaracnoidea. El consumo de tabaco y una dieta alta en sodio aumentan las probabilidades de hemorragia subaracnoidea, especialmente en personas con otros factores de riesgo, como presión arterial alta y edad mediana a avanzada. Las mujeres y las personas con antecedentes familiares de aneurismas o ictus tienen una mayor incidencia de hemorragias subaracnoideas que la población en general.

Los médicos diagnostican la enfermedad mediante la observación de los síntomas comunes y estudios de imagen, como la tomografía computada (TAC). La hemorragia subaracnoidea es una emergencia médica, y la supervivencia o la preservación de las funciones cerebrales pueden requerir una intervención rápida.

El tratamiento depende de la causa y la gravedad de la hemorragia. Puede incluir procedimientos de soporte vital, como la colocación de un tubo de respiración y el suministro de medicamentos anticonvulsivos o para controlar la presión arterial. Puede ser necesario cambiar la posición del cuerpo para aliviar la tensión en la zona subaracnoidea; los médicos pueden realizar una cirugía de emergencia para detener el sangrado o cambiar la presión en el cráneo. Los resultados del tratamiento son variables y van desde una recuperación completa hasta la muerte.

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Escrito por matthew fox, md
Traducido por gerardo núñez noriega