Hábitos de sueño en los adolescentes

Aunque la mayor parte del desarrollo cerebral se produce a la edad de cinco años, de acuerdo con un artículo de octubre de 2004 en el "Medical News Today" (Noticias médicas de hoy), una segunda ola de desarrollo se inicia en la adolescencia y continúa hasta los 20 años. Esta segunda importante etapa del desarrollo, que afecta especialmente a los lóbulos frontales (la parte del cerebro que controla la toma de decisiones y los impulsos) también afecta a los patrones del sueño en los adolescentes, debido a los cambios en la cantidad de la hormona de crecimiento secretada por los adolescentes.

Hormonas y el sueño

De acuerdo con "Medical News Today" las hormonas de crecimiento afectan los ciclos del sueño/vigilia. El sueño REM (movimiento ocular rápido, por sus siglas en inglés), que es cuando normalmente ocurren los sueños, es también cuando se libera la hormona del crecimiento en el cuerpo del adolescente. Nuevas células cerebrales y conexiones crecen durante la adolescencia; las experiencias durante el día, que incluyen la escuela y la interacción social, están conectadas al cerebro adolescente durante el sueño REM. Un adolescente que está privado de sueño puede tener problemas de aprendizaje debido a la falta de sueño REM. Los cambios hormonales también afectan el ritmo circadiano o reloj interno, que hace que los adolescentes tengan sueño más tarde y necesiten dormir más de lo que dormían antes de la adolescencia.

Privación del sueño

El adolescente promedio no va a la cama hasta las 11 p.m. o más tarde, de acuerdo con la National Sleep Foundation (Fundación Nacional del Sueño). Debido a que los adolescentes también necesitan de al menos 8 1/2 a 9 1/2 horas de sueño, significa que en un mundo perfecto, un adolescente normal no despertaría hasta al menos las 8:30 a.m. Eso es muy poco probable en un mundo en que las escuelas comienzan a las 7.30 a.m. y las actividades como los deportes, los trabajos de medio tiempo, la socialización y otras funciones extracurriculares deben competir con la tarea y el tiempo de sueño. La mayoría de los adolescentes están privados del sueño, según el Los Angeles Sleep Study Institute (Instituto de Estudio del Sueño de Los Ángeles).

Ponerse al día con el sueño

Muchos adolescentes duermen poco durante la semana escolar. La National Sleep Foundation informó en su estudio del sueño de 2006, que la mayoría de los adolescentes se levantan a las 6:30 a.m.; con respecto a los jóvenes del noveno al 12º grado, la National Sleep Foundation encontró que alrededor del 43 por ciento se va a la cama entre las 10 p.m. y las 10:59 p.m. y un 38 por ciento se va a la cama después de las 11 p.m. Sin embargo, el 54 por ciento de los jóvenes de 12º grado se van a la cama después de las 11 p.m. en los días de escuela. Los fines de semana, los adolescentes suelen dormir hasta el mediodía o más tarde, tratando de "ponerse al día". Ponerse al día con el sueño podría ayudar con la privación del mismo pero no ayuda a aprender, de acuerdo con "Medical News Today", porque todo lo que se aprende durante el día debe ser incorporado en el sueño REM del cerebro en la noche o puede perderse.

Siestas

Además del sueño nocturno, algunos adolescentes toman siestas. La "2006 Sleep in America Poll" (Encuesta Estadounidense del sueño en 2006) de NSF encontró que el 31 por ciento de los adolescentes en la encuesta reportaron haber tomado dos o más siestas en las dos semanas anteriores. La mayoría de adolescentes tomaron siestas de alrededor de una hora, aunque el 17 por ciento tomó siestas que duraron dos horas o más. Los adolescentes que tomaron siestas fueron más propensos a tener hábitos de sueño que resultaron en tener insuficiente sueño durante la semana. El Los Angeles Sleep Study Institute advierte que aunque una siesta de 20 a 30 minutos en la tarde puede ayudar a un adolescente a sentirse fresco, una larga siesta o una muy tarde pueden interferir con el sueño nocturno.

Otras influencias

Los hábitos de sueño de un adolescente pueden ser afectados por más que las influencias hormonales y los cambios circadianos, de acuerdo con Los Angeles Sleep Study Institute. Comer una ración grande de comida antes de acostarse, por ejemplo, puede interferir con el sueño. Aunque el ejercicio puede ayudar con la higiene del sueño, ejercitarse al final del día puede ser demasiado estimulante. La cafeína, el alcohol y la nicotina pueden alterar el sueño. La televisión, jugar vídeo juegos o estimular las interacciones sociales cerca de la hora de acostarse, también puede afectar los hábitos de sueño de un adolescente.

Más galerías de fotos



Escrito por beth greenwood | Traducido por ana karen salgado beltrán