¿Qué hace gritar a los padres?

Ser padres puede ser un trabajo duro e incesante. Mamá no puede registrar su hora de salida y dejar el trabajo por la noche. En cambio, se levanta cuando el niño moja la cama a mitad de la noche para cambiar las sábanas, siendo que preferiría estar durmiendo. Un hijo insolente de 10 años de edad, gritando "no" y pateando en el suelo agrega más tensión. Cuando los padres terminan por cansarse, sintiéndose frustrados, puede suceder que griten.

Falta de paciencia

Quejarse en la tienda, tirarles continuamente del pantalón, o las constantes riñas entre hermanos, pueden hacer que un padre molesto empiece a gritar en pocos minutos. Muchos padres pueden tratar de ignorar la pelea en la habitación de al lado, esperando que se resuelva, pero mamá no puede dejar de escucharlo. Reaccionar con gritos demuestra a los niños que su comportamiento no es adecuado. Los gritos de los padres se asocian con los comportamientos negativos de los niños, según el sitio web KidsHealth.org. En cambio, los padres deben recordar que ellos son los adultos y ejercer el control, actuando como modelos a seguir y mostrando a los niños cómo manejar la ira.

No hay salidas saludables

El manejo de la ira puede ser un desafío. Es muy fácil gritar y vociferar para dejarla salir, y asfixiante y frustrante tener que tragarse el enojo para mostrar una buena cara a los niños. La buena noticia es que los padres todavía pueden gritar, pero en un entorno controlado. En lugar de gritar a los niños, llévate una almohada a otra habitación y grita en ella. Lanza dardos en una diana, sal a correr. El efecto es el mismo, pero el padre salva a su hijo del trauma de llevarse la peor parte de la ira. A menudo, un padre que le grita a su hijo es sólo una expresión de frustración que no se canaliza de una manera más saludable.

Enojado por otras cosas

No es aceptable gritarle a tu jefe por recortar el tiempo de tus vacaciones toda una semana para que te presentes a trabajar el Día de Acción de Gracias. Los padres pueden reprimir las frustraciones laborales, del desplazamiento a la oficina, o de un pariente molesto, y dejarlas escapar donde es más seguro. Puede que este padre no esté enojado con el niño o con su cónyuge, sino que meramente está transfiriendo su furia acumulada. En estas circunstancias, los padres deben mantener la perspectiva. Un vaso de leche derramada puede no ser motivo para gritar, sino simplemente para limpiar.

Perdiendo el control

Con frecuencia los padres de adolescentes están propensos a gritar a la par que sus hijos. A esta edad el niño está mostrando una mayor independencia y opiniones acerca de cómo manejar su propia vida que pueden diferir de lo que sus padres habían imaginado. Los padres sienten que están perdiendo el control de sus hijos, y temen consecuencias peligrosas. El niño puede sentirse sofocado y juzgado. La comunicación es el bálsamo para este conflicto. Trata de hablar más y gritar menos.

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Escrito por alice drinkworth | Traducido por josé antonio palafox