Gota tofácea

La gota es una forma de artritis que generalmente afecta la base de la articulación del dedo gordo, pero puede también afectar las otras articulaciones del pie, así como las del tobillo, de las rodillas, de los hombros, de las muñecas y de las manos. La gota se produce cuando cristales de ácido úrico en forma de aguja –un subproducto de la división y muerte celular– se acumulan en las articulaciones. Los depósitos de cristales de ácido úrico también se pueden acumular en otros tejidos, tales como en el cartílago, en los tendones y en los ligamentos. Es más probable que estos depósitos, llamados tofos, aparezcan en personas con gota mal controlada.

Niveles altos de ácido úrico

Las personas con niveles altos de ácido úrico tienen riesgo de padecer de gota. Normalmente, el ácido úrico se elimina de tu cuerpo a través de los riñones, por lo tanto las enfermedades renales pueden aumentar los niveles de ácido úrico al interferir con su excreción. En varias personas con gota, la disminución de la excreción del ácido úrico parece ser un rasgo heredado. Cualquier situación que acelere la renovación celular, como la psoriasis, la leucemia o la quimioterapia oncológica, puede elevar los niveles de ácido úrico. Igualmente, comer alimentos ricos en purinas de forma regular, como la carne, el hígado o los riñones, puede contribuir a tener niveles altos de ácido úrico. Otros causantes son el alcohol, que aumenta la producción de ácido úrico y bloquea su excreción, y las bebidas con alto contenido en fructosa, que inhiben la excreción de ácido úrico.

Los tofos fotosos se acumulan en los lugares fríos

Generalmente, los tofos gotosos sólo se forman cuando los niveles de ácido úrico se encuentran elevados en forma crónica. Por lo tanto, una gota mal tratada aumenta el riesgo de desarrollar tofos. Debido a que los cristales de ácido úrico precipitan a temperaturas bajas, los tofos tienden a formarse en las zonas más frías del cuerpo, como las orejas, los codos, la rótula, el tendón de Aquiles o por debajo de la piel de las manos y de los pies. En la edición de julio 2012 de los “Case Reports in Urology" los médicos en Granada, España, describieron el caso de un hombre de 61 años que desarrolló tofos en su pene. Debido a que los tofos se componen de cristales de ácido úrico, tu médico puede obtener una muestra de un tofo para diagnosticar la gota.

Estadio avanzado

La mayoría de las personas con tofos han sufrido varios ataques de artritis gotosa. La gota tofácea representa un estadio avanzado de la gota que generalmente se puede prevenir con un tratamiento adecuado. Una vez comenzado el tratamiento, generalmente los tofos se disipan a medida que el exceso de ácido úrico se elimina lentamente del cuerpo. De acuerdo con la reseña de octubre del 2006 en "The Journal of Rheumatology", la gota recurrente o tofácea requiere un tratamiento de por vida. Debido a que el control exitoso de la gota requiere tomar más de un medicamento, muchos pacientes no adhieren al plan de tratamiento.

Complicaciones

Además de causar daño en las articulaciones y producir tofos, la gota aumenta el riesgo de padecer cálculos renales, debido a que los cristales de ácido úrico pueden precipitar en los riñones, así como en otros tejidos. De acuerdo con un informe de octubre de 2008 en "The New England Journal of Medicine", un nivel elevado de ácido úrico también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. Debido a los altos niveles crónicos de ácido úrico, las personas con gota tofácea son las que más predisposición tienen en padecer estas complicaciones.

Tratamiento

La gota es esencialmente una enfermedad curable. El tratamiento eficaz incluye cambios en la dieta, por ejemplo beber menos alcohol y bebidas azucaradas, y comer menos mariscos y carnes. Si tienes sobrepeso, tu médico te aconsejará bajar de peso gradualmente . También, tu médico puede recomendarte hacer ejercicios leves. Las personas que han sufrido de cálculos renales de ácido úrico se los anima a tomar al menos 2 litros de agua por día. Los ataques agudos de gota suelen tratarse con un medicamento antiinflamatorio, como la indometacina (Indocin). Tu médico puede optar por añadir otros medicamentos, como la colchicina (Colcrys), probenecid (Probalan) o alopurinol (Aloprim, Zyloprim), para el alivio inmediato, el control a largo plazo y la resolución gradual de los tofos. Adherirse al plan de tratamiento es vital para el control de la gota y prevenir las complicaciones.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por liz mancilla