Gorgoteo estomacal al correr o respirar

El estómago es un órgano particularmente activo, siempre secretando ácidos y hormonas y revolviendo todo lo que tenga dentro para prepararlo para su posterior absorción abajo, en el intestino delgado. Como resultado, es un órgano ruidoso, y es raro que pasen más de un par de horas sin que tu estómago te de un aviso audible de su presencia. Correr puede provocar una cantidad de gorgoteo aún mayor de la normal, debido a la respiración profunda que acompaña este acto.

Chapoteo de líquidos

Hay muchas posibilidades de que bebas una cantidad considerable de líquido antes de emprender una carrera, sobre todo si es una carrera que esperas que dure de 45 a 60 minutos o más. Incluso en condiciones apacibles, tus pérdidas de líquido pueden ser considerables, y cuando hace calor necesitas tomar agua o una bebida deportiva no sólo antes de la carrera, sino también a intervalos de 15 minutos durante la carrera --aproximadamente 6 o 7 oz (170 a 199 ml) a la vez--, de acuerdo con el fisiólogo Pete Pfitzinger. Inevitablemente, esto se traduce en una gran cantidad de gorgoteo y chapoteo en el estómago. Si no experimentas calambres o náuseas, el ruido, aunque te distraiga, no es nada de qué preocuparse.

Desviación de la sangre

Cuando corres, una cantidad mayor de lo normal de sangre es bombeada a los músculos de las piernas para satisfacer las necesidades de oxígeno. Se reúne tanta sangre en las piernas para que puedas continuar avanzando, pero esto se produce a expensas del suministro de sangre a otros tejidos --entre ellos, dice el Doctor Gabe Mirkin, el estómago--. Esta desviación preferencial de sangre del vientre a los músculos conduce a una marcada desaceleración de la digestión. Esto puede causar calambres si no estás en forma, mientras que si estás bien entrenado, puede que no percibas nada más serio que muchos ruidos de gorgoteo.

Estómago vacío

Algunas personas prefieren ejercitarse pocas horas después de una comida normal; a otras les gusta comer una barra energética o dos una hora antes de salir por la puerta, y otras juran que prefieren correr con el estómago vacío. Si estás en este último rango, date cuenta de que a pesar de que puede ser más cómodo correr en estas condiciones, tu estómago va a encargarse de recordarte que está vacío, sobre todo si tu ejercicio se prolonga durante más de una hora y tu cuerpo incurre en un mayor déficit de calorías. La idea de que correr con el estómago vacío conlleva una mayor quema de grasa se ha generalizado entre la comunidad deportiva, pero de acuerdo con Jacquelyn Rudis, del USC University Hospital de Los Ángeles, la evidencia que podría apoyar esta opinión es equívoca en el mejor de los casos.

Compresión diafragmática

El acto de respirar implica la creación de un gradiente de presión negativo entre los pulmones y el ambiente exterior. Al final de una exhalación normal, estas presiones son iguales. La contracción del diafragma, un músculo en forma de cúpula unido a la parte inferior de los pulmones, hace que este se aplane y se mueva hacia abajo sobre su centro. De este modo, tira de las bases de los pulmones con él, expandiéndolos y haciendo que el aire se precipite en ellos para igualar la presión. Cuando el diafragma se mueve hacia abajo, presiona contra el estómago, que está asentado justo debajo de el. Dependiendo del contenido del estómago, esto puede crear algunos ruidos de gorgoteo, con respiraciones profundas que pueden dar lugar a más gorgoteo.

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Escrito por l. t. davidson | Traducido por josé antonio palafox