Fuentes de electrolitos

Una dieta sana proporciona los electrolitos que tu cuerpo necesita para funcionar correctamente. Estos minerales cargados eléctricamente ayudan a tus músculos a contraerse y tus nervios transmiten impulsos. Los electrolitos ayudan al cuerpo a mantener el equilibrio apropiado de líquidos y tus riñones trabajan duro para mantener los electrolitos en el nivel adecuado. El calcio, el potasio, el magnesio, el fósforo, el sodio y el cloruro son los electrolitos más comunes. Pierdes estas sustancias cuando sudas, así que necesitas reponerlos durante el ejercicio intenso o clima bastante cálido.

Calcio

El calcio es el mineral más abundante de electrolito en tu cuerpo, y desempeña un papel crucial en la salud de tus huesos y dientes. Mantener los niveles adecuados de calcio en el transcurso de tu vida desempeña un papel importante en la protección contra la osteoporosis. Muchos alimentos contienen calcio, pero las fuentes más ricas incluyen el yogur, las verduras, los frijoles y la leche descremada. Una taza de 8 onzas (236 mililitros) de yogurt descremado contiene 415 miligramos de calcio, mientras que una taza de leche de soya contiene 93 miligramos.

Potasio

El potasio ayuda a tu cuerpo a descomponer los carbohidratos, mantener un crecimiento adecuado y regular la actividad eléctrica del corazón. El potasio se encuentra en una variedad de alimentos. Las buenas fuentes incluyen la carne roja, el pollo y el pescado. Las verduras como el brócoli, la calabaza, los tomates, los frijoles y los guisantes también son ricos en potasio. Las frutas ricas en calcio incluyen los plátanos, los kiwis, el melón, el albaricoque y los cítricos.

Magnesio

Cada órgano de tu cuerpo se basa en el magnesio. Ayudan a mantener los niveles apropiados de calcio, potasio, zinc, cobre y vitamina D en tu cuerpo. También ayudan a tu cuerpo producir energía. Las buenas fuentes incluyen los frutos secos, los granos enteros, las verduras de hoja verde, las semillas de melaza y calabaza y las semillas de calabacín.

Fósforo

Al igual que el calcio, el fósforo te ayuda a mantener los dientes y huesos fuertes. Desempeña un papel en el crecimiento, reparación y así como también en el mantenimiento de las células. También ayudan a tu cuerpo producir energía a partir de carbohidratos y grasas. Las frutas y verduras contienen muy poco fósforo. Las carnes y los productos lácteos proporcionan las fuentes primarias de fósforo en la dieta.

Sodio y cloruro

Mientras que demasiado sodio puede causar efectos adversos para la salud, una pequeña cantidad de sodio es esencial. El sodio ayuda a regular el volumen de sangre y la presión arterial. Los alimentos como leche, la remolacha y el apio contienen sodio natural. Sin embargo, el cloruro de sodio, también conocido como sal de mesa, es la forma más común de sodio. Mientras que el cloruro se encuentra en la sal de mesa, se encuentra naturalmente en alimentos tales como las algas, el tomate, el apio y las aceitunas.

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Escrito por janet renee, ms, rd | Traducido por valeria garcia