Las frutas y el hígado graso

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, o la esteatohepatitis no alcohólica, es un afección frecuente que hace que las grasas se acumulen en el hígado. Reducir el estrés en el hígado y seguir un estilo de vida saludable puede ayudar a prevenir que la enfermedad se transforme en una afección más grave. El exceso de grasas acumuladas en el hígado puede provocar cirrosis, o cicatrices permanentes, y eventualmente insuficiencia hepática. La mayoría de las frutas puede formar parte de una dieta integral y saludable para personas con hígado graso.

Antecedentes

Los adultos mayores y los hombres son más propensos a desarrollar la enfermedad del hígado graso no alcohólico que los adultos jóvenes y las mujeres. Esta enfermedad puede no presentar síntomas o puedes sentirte cansado y experimentar dolor en el abdomen. Los objetivos del tratamiento son abordar las causas subyacentes y prevenir que la enfermedad avance hasta convertirse en un problema más grave, como cirrosis, o cicatrices en el hígado, y hasta incluso insuficiencia hepática. Las pautas dietarias generales para el hígado graso incluyen la incorporación de vegetales, cereales integrales y frutas para aumentar la ingesta de fibras y reducir el consumo de grasas saturadas. Estas últimas hacen que el hígado produzca más colesterol, que puede ejercer presión en el órgano y exacerbar la enfermedad.

Control del peso

Tienes mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad y sus complicaciones si tienes sobrepeso u obesidad, así lo indica la University of Pittsburgh. Para bajar de peso, debes quemar más calorías de las que consumes. La mayoría de las frutas te ayudará a reducir la ingesta general de calorías para que bajes de peso. Puedes comer frutas a modo de refrigerios de bajas calorías, agregarlas a los cereales del desayuno o usarlas para reemplazar postres. Ten en cuenta que las frutas secas son más ricas en calorías que las frescas.

Fibras dietarias

Las frutas pueden ser beneficiosas para la enfermedad del hígado graso gracias a su alto contenido de fibras dietarias. El colesterol elevado y la diabetes tipo 2 pueden provocar esta enfermedad y las complicaciones que surgen de ella. Las fibras reducen los niveles de colesterol y pueden regular los niveles de azúcar en sangre para prevenir o controlar la diabetes tipo 2. Las naranjas, los plátanos, las peras, las fresas, las manzanas y los albaricoques son buenas fuentes de fibras, Los jugos de frutas no son ricos en fibras.

Aguacates

Una dieta baja en grasas saturadas y rica en grasas monoinsaturadas puede reducir los niveles de colesterol y promover un hígado saludable. La mayoría de las frutas contienen poca grasa o directamente no poseen, pero los aguacates son buenas fuentes de grasas monoinsaturadas, lo que también ayuda a regular el azúcar en sangre. Además, los aguacates son ricos en fibras y bajos en grasas saturadas.

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Escrito por natalie stein | Traducido por valeria d'ambrosio