Cómo freír salmón en mantequilla

Los cocineros saben lo que hacer si no pueden soportar el calor de la cocina. La misma máxima podría aplicarse al salmón, pero no esperes que este pescado huya río arriba. A diferencia de algunas otras especies de pescado delicadas que literalmente se desarman con una llama media a alta, el salmón puede soportar el calor. Fríelo en una sartén con mantequilla para una combinación clásica. Si te sientes aventurera, agrega algunos otros condimentos e ingredientes para dar un elemento sorpresa.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Mantequilla
  • Bol pequeño
  • Condimentos
  • Frutos secos o vegetales finamente picados (opcional)
  • Sartén
  • Pincel de cocina
  • Espátula
  • Termómetro de lectura instantánea

Instrucciones

  1. Haz una cubierta mantecosa para tu salmón comenzando con una barra de mantequilla blanda en un bol pequeño. Usa mantequilla común o, si lo deseas, de almendras o mantequilla morena. Dale sabor a la mantequilla con tus condimentos favoritos o prueba algo diferente. La pimienta con limón es una opción segura que por lo general atrae a una amplia gama de paletas. Prueba una mezcla de mantequilla más exótica combinando frutos secos finamente picados, como nueces de macadamia o pistachos, con algo de albahaca (basil) y ajo picado. Mezcla muy bien los ingredientes. Si la mezcla es demasiado espesa y no puedes esparcirla fácilmente sobre el salmón, agrega un poco más de mantequilla blanda. Si te gustan los vegetales finamente picados con tu salmón, agrégalos, junto con un poco de ajo picado al pescado a medida que lo fríes en la mantequilla.

  2. Evalúa el ancho del salmón y mídelo si no estás segura de la evaluación visual. Fríe el pescado por un total de 10 minutos por cada pulgada de espesor, y dale vuelta a la mitad del tiempo. Por lo tanto, si tu filete de salmón mide 1 pulgada de espesor, fríelo por cinco minutos de cada lado.

  3. Pincela una sartén con una capa fina de mantequilla y caliéntala a fuego medio-alto. Escoge una sartén que permita que el salmón pueda extenderse a medida que se cocina. El salmón que tiene que hacer fuerza en otras piezas en una sartén puede no cocinarse en forma pareja.

  4. Pon el salmón en la sartén y pincélalo con la mezcla de mantequilla. Resiste la urgencia de pinchar y punzar el salmón. Deja que se fría antes de darle vuelta con una espátula, una herramienta que te permitirá levantarlo mejor que una pinza o una cuchara grande. Peca de precavida y dale vuelta al salmón más pronto que tarde, ya que el pescado cocido en exceso sabrá seco. Aplica la mezcla de mantequilla al otro lado justo antes de dar vuelta el salmón.

  5. Controla el salmón con un termómetro de lectura instantánea. Cuando lo insertes, el salmón debe estar con hojuelas y blanco en el centro. La temperatura debe alcanzar los 145 grados, pero las personas comen el salmón a temperaturas más bajas, dependiendo de sus preferencias.

Consejos y advertencias

  • Esparce perejil seco sobre el salmón y sírvelo con otros toques clásicos como cuñas de limón y una capa de fideos cabellos de ángel.

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Escrito por m.t. wroblewski | Traducido por maria eugenia gonzalez