Frecuencia respiratoria y ritmo cardíaco después del ejercicio

La mayoría de la gente está familiarizada con la forma en que sus cuerpos se sienten durante el ejercicio; el corazón late más rápido y se hace más difícil respirar. Esta es una respuesta a un aumento del trabajo de los músculos y una necesidad creciente de oxígeno para todo el cuerpo. Una vez que hayas terminado de hacer ejercicio, la respiración y la frecuencia cardíaca regresan lentamente a la normalidad, y cuanto más ejercicio realices, más eficaz se vuelve este sistema.

Restauración

La frecuencia respiratoria se mantiene elevada inmediatamente después del ejercicio aeróbico. La respiración rápida continúa llevando oxígeno a través de los pulmones y, en definitiva, a la sangre y músculos. Aunque los músculos no se utilizan tan ampliamente como durante la sesión de ejercicios, este aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca evita la concentración de dióxido de carbono y restaura el oxígeno necesario que se agotó durante el ejercicio.

Recuperación

El tiempo que toma que tu corazón y respiración reduzcan su velocidad de regreso a sus tasas de reposo se conoce como período de recuperación. Su duración puede variar entre los individuos, y podrías necesitar una recuperación más lenta en comparación con alguien más. Las personas que son atletas entrenados o que ejercitan constantemente tienen tiempos de recuperación más rápidos que los que viven estilos de vida sedentarios y ejercitan ocasionalmente.

Enfriamiento

Luego de tu rutina de ejercicios, es importante tomarse un período de enfriamiento para llevar lentamente el ritmo cardíaco y los patrones de respiración de vuelta a la normalidad. Cleveland Clinic recomienda al menos cinco minutos de enfriamiento, lo que incluye la disminución paulatina de la intensidad del ejercicio hasta que estés listo para parar. Puedes seguir esto con estiramientos y ejercicios de rango de movimiento. Evita detener el ejercicio completamente hasta que hayas tenido tiempo suficiente para enfriarte. Una disminución dramática en la actividad muscular puede causar que tu presión arterial baje, provocando un mareo o aturdimiento.

Efectos a largo plazo

Cuando haces ejercicio con regularidad, tu corazón se vuelve más eficiente para bombear sangre. A pesar de que tu respiración y ritmo cardíaco se incrementarán durante el ejercicio, puede que luego tengas un ritmo cardíaco más lento. Debido a que tu corazón es un músculo, se acondiciona con la actividad regular y requiere menos esfuerzo para bombear sangre oxigenada. Esto se refleja tanto durante como después del ejercicio. Tu ritmo cardíaco seguirá aumentando durante el ejercicio, pero no tan bruscamente porque el corazón se fortalece; tu respiración se intensificará, pero conservarás tu aliento. Una vez que tu rutina de ejercicios se haya completado, la respiración y el ritmo cardíaco vuelven a la normalidad más rápidamente.

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Escrito por meg brannagan | Traducido por martin santiago