Formas divertidas para entrenar a tu hijo a que se comporte en la iglesia

Para muchas familias la iglesia es un momento de crecimiento espiritual y de reforzamiento, como también de una reflexión tranquila. Sin embargo, un pequeño gritando o un niño que no puede quedarse sentado quieto, por lo general, hace que esa atmósfera se desvanezca. En lugar de estar disculpándote constantemente o de pasar lo que queda del sermón en el auto, utiliza algunos juegos divertidos para ayudar a tus hijos a aprender a comportarse en la iglesia.

Voces para adentro y voces para afuera

Enséñale a tu hijo la diferencia entre la “voz para adentro” y la “voz para afuera” al hacer un juego divertido antes de ir a la iglesia. Junta a tus hijos en una habitación adentro de la casa y muéstrales el volumen correcto para hablar. Hazlo un juego al ponerlos en cada extremo de una habitación grande mientras que tú dices una frase graciosa en un tono muy bajo. Los niños seguramente se reirán tratando de adivinar qué es lo que estás diciendo. Una vez que hayas demostrado una voz “para adentro”, salgan afuera y hablen muy alto, para poder demostrarles la diferencia con una voz “para afuera”. Deja que tus hijos jueguen con su voz “para afuera” también. Cuando estén en la iglesia, recuérdales usar su voz “para adentro”. Apenas llegues a tu casa, déjalos que enloquezcan afuera y griten en el patio mientras usan su voz “para afuera.”

Banderas verdes, amarillas y rojas

Dale a tus hijos recompensas por comportarse bien en la iglesia usando banderas verdes, amarillas y rojas. Cuando estén sentados en el banco de la iglesia, saca una bandera verde o un pedazo de cartulina. Esto le hará saber a tu hijo que se está comportando adecuadamente. Si sigue comportándose bien, saca la bandera verde de forma regular como señal de que lo está haciendo bien. Si tu hijo mantiene la bandera verde durante todo el servicio, recompénsalo con una sorpresa o una experiencia agradable como una visita a la heladería. La primera vez que tu hijo se comporte mal, muéstrale una bandera amarilla o un pedazo de cartulina. Esto es una primera advertencia y un recordatorio que debe quedarse quieto. La segunda vez que se comporte mal, saca una bandera roja o un pedazo de cartulina. Esto significa la perdida de la sorpresa. Si debes mostrarle una segunda bandera roja, haz que la consecuencia sea un tiempo fuera o la perdida de un privilegio, como por ejemplo el acceso a los videos juegos o la televisión

El juego del silencio

Haz del silencio un juego que tus hijos realmente disfruten. Una vez adentro de la iglesia, jueguen a ver quién puede mantener el silencio por más tiempo dentro de la iglesia. El que gane y no hable por el periodo más largo puede elegir una actividad que disfruta para toda la familia. Por ejemplo, que el niño ganador elija su restaurante favorito o un juego de mesa para que toda la familia juegue. Si ninguno de los niños se queda en silencio, tú puedas elegir la actividad para después de la iglesia –como por ejemplo que todos trabajen en la cocina para hacer el almuerzo.

Palabras de iglesia

Mantén a tu hijo involucrado durante el servicio jugando un juego llamado “Palabras de iglesia.” Explícale a tus hijos que el pastor, ministro o cura podría mencionar ciertas palabras durante el servicio, tal como “amen”, “Dios”, Biblia”, “versículo.” Dale a cada niño papel y lápiz. Los niños deben prestar atención al sermón y hacer una cruz en el papel cada vez que escuchen una de estas palabras. El niño que escucha la mayor cantidad de palabras al final del servicio gana.

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Escrito por jaimie zinski | Traducido por liz mancilla