Flatulencia en bebés

La flatulencia, o un estómago con gases, le sucede a todos. A veces los gases se acumulan, causando dolor e incomodidad, especialmente para los bebés. Afortunadamente, hay maneras en las que puedes ayudar a aliviar la angustia de tu bebé e incluso prevenir las recurrencias. Las alimentaciones frecuentes, cambiar la fórmula (con permiso de tu médico), cambiar la dieta de una madre que amamanta, buena higiene del biberón y dar atención a tu bebé son herramientas que puedes utilizar para restaurar la comodidad de tu pequeño.

Causas

Tú y tu bebé obtienen gases por dos causas principales: las bacterias que se descomponen de los alimentos en tu sistema digestivo y del aire tragado. Puesto que el sistema digestivo de tu bebé es muy nuevo, es sensible a los cambios en su dieta, o si estás amamantando, los cambios en tu dieta. El exceso de gases puede ser una reacción alérgica a un ingrediente en la fórmula, si le das el biberón. La deglución de aire tiene un número de causas, incluyendo el tamaño incorrecto de la tetina del biberón, mayor hambre debido a una alimentación perdida, chupar un biberón vacío, el uso excesivo de un chupete o la dificultad para respirar por la nariz debido a problemas respiratorios.

Prevención

Mantén los biberones para la leche materna o de fórmula escrupulosamente limpios y asegúrate de que el tamaño y la forma del pezón, así como el agujero, sean las correctas para la edad de tu bebé para minimizar la ingestión de aire. Quita el biberón en cuanto esté vacío para evitar que tu pequeño aspire aire. Si estás amamantando, haz un seguimiento de lo que comes durante el día. Si tu bebé parece tener más gases después de un determinado tipo de comida, deberías esperar hasta que crezca antes de comer la comida otra vez. Alimenta a tu bebé usando un esquema bajo demanda para evitar tragar saliva codiciosa mientras lo alimentas. Si tiene una nariz congestionada, sujétalo en posición vertical y anímalo a tomar pausas de respiración o pausas para los eructos.

Medidas de mejora

Coloca a tu bebé con la cabeza en tu hombro y su barriga apoyada en tu frente. Suavemente frota o da palmadas en su espalda hasta que eructe. Un poco de la leche materna o de fórmula podría regresar de su estómago, conocido como "regurgitación". Puedes proteger su ropa de los eructos húmedos colocando un paño encima de tu hombro antes de abrazar al bebé. Mecerle o caminar con él en tus brazos o en un porta-bebé a veces puede calmar su ansiedad. Otro método de comodidad es ponerlo boca abajo sobre tu regazo y frotarle suavemente la espalda.

Cuándo pedir ayuda

Si tu bebé tiene frecuentes ataques de indigestión, podría tener una enfermedad que necesite atención médica, como reflujo gastroesofágico, sensibilidad alimentaria o deficiencia de la lactasa transitoria. Si tiene frecuentes deposiciones sueltas, parece tener dificultad para vaciar sus intestinos, tiene una erupción o fiebre, llama a tu pediatra. Tu médico tiene herramientas de diagnóstico que pueden ayudar a determinar si tu pequeño tiene un estómago molesto ordinario o si necesita intervención médica.

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Escrito por daisy peasblossom fernchild | Traducido por maria gloria garcia menendez