Fatiga luego de un esfuerzo físico moderado

Experimentar fatiga y debilidad después de una pequeña cantidad de esfuerzo físico puede ser desalentador y alarmante. Aunque algunas enfermedades graves pueden causar este tipo de fatiga, en la mayoría de los casos esto es un síntoma de una condición física general pobre. Agregar ejercicio y comprender los desafíos que puedes enfrentar te guiará en la superación de la fatiga después de la actividad ligera y te ayudará a aumentar tu resistencia y fuerza para lograr un mejor nivel de estado físico.

¡Consulta a tu doctor!

Al igual que con cualquier programa de ejercicio, debes consultar con tu médico antes de comenzar una nueva rutina. Este paso es aún más importante si estás experimentando fatiga y debilidad luego de actividad física leve. Tu médico puede realizar análisis de sangre u otras pruebas para ver si tienes alguna forma de anemia o una enfermedad como la mononucleosis, así como una variedad de otros trastornos. Además, si presentas dificultad para respirar, mareos o dolor en el pecho, tu corazón o tus pulmones pueden verse afectados y debes interrumpir el ejercicio y consultar a tu cardiólogo de inmediato. Estos síntomas pueden ser indicativos de un bloqueo en tu corazón, un trastorno valvular, asma o fibrilación auricular.

Concéntrate en lo positivo

Puedes comenzar una nueva rutina de ejercicios para ponerte en forma, sólo para sentirte desalentado cuando te fatigas fácilmente, lo que puede conducir a evitar tu rutina de ejercicios por completo. Es importante ser honesto contigo mismo acerca de tu nivel de condición física actual y aceptar tus limitaciones por el momento, hasta que puedas mejorar tu resistencia. Haz un seguimiento de tus cambios y aumenta el tiempo o la intensidad del ejercicio una vez a la semana en lugar de cada día, ya que es posible que tengas altibajos día a día. Evita compararte con los demás y establece metas que te desafíen, pero no que te abrumen.

Aumenta el ejercicio de a poco

La clave para mejorar tu resistencia con seguridad es aumentar el nivel de tus entrenamientos poco a poco y con cuidado. Si encuentras que sólo puedes caminar durante 15 minutos antes de la fatiga, camina sólo cinco minutos más, por lo menos durante una semana, y te darás cuenta de que tu resistencia se incrementará por lo menos en cinco minutos antes fatigarte. Tu cuerpo va a almacenar los nutrientes que necesitas en tus músculos para el futuro sobre la base de la actividad ejercida hoy, por lo que empujarte a ti mismo un poco más allá de tu nivel de comodidad te ayudará.

Plantea desafíos de forma segura y efectiva

A medida que mejora tu condición física, desafíate a ti mismo con tu rutina de ejercicios. Añade alrededor de 5 a 10 por ciento más de peso a tus ejercicios de resistencia cada semana, a sabiendas de que algunas semanas tu cuerpo no estará listo para aumentar la intensidad sin perder la forma apropiada. Una regla general a cumplir es que debes ser capaz de decir una frase de cinco palabras sin respirar para lograr un nivel moderado de intensidad para tu cuerpo. Si no puedes decir esta cantidad de palabras, entonces debes disminuir la intensidad. Si puedes decir más palabras, entonces aumenta tu entrenamiento. Recuerda que tu cuerpo está cambiando y adaptándose en todo momento a los retos que le das, por lo que vas a lograr el mejor beneficio al ajustar tu entrenamiento de manera regular.

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Escrito por melissa sabo | Traducido por mar bradshaw