Factores extrínsecos e intrínsecos relacionados con el ejercicio

Convertir el ejercicio en un hábito regular constituye el primer paso en el camino del entrenamiento y el bienestar. Debido a que la adherencia representa un rol clave en el éxito o el fracaso de cualquier programa de entrenamiento, los entrenadores personales y los instructores de gimnasia grupal dedican una parte significativa de su educación profesional a aprender y comprender las conotaciones de la motivación, tanto intrínseca como extrínseca.

Motivación intrínseca


Las actividades físicas infantiles son un ejemplo de motivación intrínseca.

Los niños proporcionan el mejor ejemplo de motivación intrínseca hacia la actividad física, según explica el investigador James R. Whitehead, autor de un trabajo de 1993 publicado en "President's Challenge". Ellos rebotan, brincan, saltan y corren alrededor del ambiente simplemente porque les resulta divertido hacerlo. La motivación intrínseca ayuda a que los adultos adhieran a sus programas de entrenamiento. Quienes la poseen se ejercitan por la alegría pura de sentir la sangre que bombea hacia su corazón y sus músculos, y las endorfinas, u "hormonas de la felicidad" producidas durante el ejercicio aeróbico que circulan por el torrente sanguíneo, mejorando el estado de ánimo.

Motivación extrínseca


Muchas personas cuentan con diferentes motivaciones extrínsecas al entrenar.

La persona que se ejercita a partir de una motivación extrínseca lo hace por la recompensa, afirma Jay C. Kimiecik, autor de "The Intrinsic Exerciser: Discovering the Joy of Exercise". En este caso, el idividuo ejercita con el fin de perder peso, prevenir la enfermedad cardíaca que subyace en su familia, o para disminuir su presión sanguínea o su nivel de colesterol. "Si sólo pudiera perder peso podría conseguir un trabajo mejor, convencer al objeto de mi deseo de salir conmigo, y tener más amigos", constituye una afirmación común entre quienes se ejercitan motivados por factores extrínsecos.

Consecuencias


Existen muchas razones para adherir a un programa de entrenamiento físico.

La salud, la aceptación social, el crecimiento y progreso profesionales y las posibilidades románticas son razones valiosas para comenzar con un programa de ejercicios; no obstante, si transformar tu cuerpo no aporta la transformación de vida esperada, te predispondrás a la desilusión, lo cual te hará retornar, con toda probabilidad, a un estilo de vida sedentario. Las personas que se ejercitan por una motivación intrínseca también pueden disfrutar de los beneficios en cuanto a salud, y vida romántica y social que conlleva el estado físico adecuado; sin embargo, el dominio interior del entrenamiento es la fuente primordial de satisfacción. La recompensa consiste en levantar un peso mayor, correr durante más tiempo, y mantener la estabilidad y el equilibrio integral.

Estado de fluidez


Las motivaciones son claves para ejercitarse de manera regular.

La capacidad de alcanzar un estado de fluidez podría determinar la diferencia entre quienes se ejercitan a partir de motivaciones extrínsecas o intrínsecas, afirma Kimiecik. El autor dedica un sección entera de su libro a las teorías de Mihaly Csikszentmihalyi acerca del estado de fluidez durante el ejercicio y el deporte. El estado de fluidez describe es una inmersión total en una actividad física. Esto implica un sentido claro de las metas, una retroalimentación sin ambigüedades por parte del entrenador, y un equilibrio entre habilidad y desafío que contribuyen a lograr la capacidad de alcanzar un estado de fluidez durante el entrenamiento. Si logras este estado mental, es más probable que te inspire una motivación intrínseca al entrenar.

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Escrito por lisa mercer | Traducido por sofia elvira rienti