Expectativas realistas sobre el comportamiento infantil

Aunque podrías soñar que tu hijo siempre actúe como un pequeño angelito perfecto, las probabilidades son que su comportamiento no siempre esté a la par con tu fantasía particular. Si es como la mayoría de los niños, sus acciones se saldrán del camino del comportamiento ideal al camino de lo que merece disciplina y de regreso. Establecer expectativas realistas para el comportamiento de tu hijo puede ayudarte a relajarte y disfrutar del proceso de paternidad y ayudarle a entender lo que es y lo que no es aceptable.

Desarrollo infantil

Cuando juzgas si tus expectativas son realistas o están muy lejos de serlo, dale un vistazo a cómo se comparan con la habilidad de desarrollo de tu hijo. Siempre y cuando tu pequeño esté en un camino típico y esté logrando hitos a una edad apropiada, usar su desarrollo como guía puede ayudarle a ambos a crear metas que se puedan lograr. Por ejemplo, de acuerdo con los expertos de desarrollo infantil en PBS Parents, los niños en los primeros años de la escuela elemental deben tener la habilidad emocional de controlar los impulsos y regular sus sentimientos. Esto significa que debes esperar que tu hijo de 7 años de edad exprese su ira o frustración de forma razonable la mayor parte del tiempo, usando palabras en lugar de actuar como un niño berrinchudo todo el tiempo.

Comportamientos sociales

Conforme tu hijo crece y continúa avanzando en los años de edad escolar, lentamente va a ampliar su círculo social. Los comportamientos a favor de la socialización pueden ayudar a tu pequeño a hacer nuevos amigos, mantener relaciones saludables y llevarse bien con compañeros y adultos como los maestros. Para los primeros años de la escuela elemental, las expectativas de que tu hijo pueda trabajar bien en un grupo, mostrar empatía por otros y entender que sus comportamientos tienen un impacto en otras personas son razonables. En años posteriores, en los últimos años de la escuela elemental, debes esperar un nivel incluso más maduro de comportamientos sociales en los que tu hijo sea capaz de comunicarse claramente con sus amigos y resolver conflictos con asistencia de adultos mínima.

Comportamientos agresivos

Aunque la agresión no es aceptable, frecuentemente se entiende como un comportamiento normal en un niño pequeño. En su desarrollo, los bebés y los niños pequeños frecuentemente son incapaces de controlar sus emociones o usar palabras para expresar sentimientos fuertes. Esto puede dar como resultado los golpes o las mordidas. Mientras los padres continúen enseñando y reforzando que tales comportamientos no están bien, la mayoría de los niños comenzarán a autorregularse con el tiempo. De acuerdo con el sitio web de la American Academy of Pediatrics Healthy Children, algunos niños en los primeros años escolares pueden tener una habilidad inmadura de expresar emociones, devolver o mostrar comportamientos antisociales que conducen a la agresión. Si tu hijo entra en alguna de estas categorías, crea expectativas realistas para su comportamiento. No esperes que la agresión desaparezca de un día para otro. En lugar de eso, espera que ambos puedan trabajar juntos para superar la agresión a través del duro trabajo, mucha conversación, alabar sus logros y algo de disciplina estricta.

Establecer metas

Crear expectativas realistas para el comportamiento de tu hijo puede ayudarle a establecer metas apropiadas que de hecho puede lograr. Los expertos en salud y desarrollo infantil en Kids Health denotan que las metas realistas son mucho más sencillas de cumplir que aquellas que no lo son. Si tu hijo tiene un área o comportamiento problemático con el que te gustaría trabajar, ayúdale a establecer una meta razonable que pueda lograr sin añadir frustración a una situación ya de por sí difícil. Por ejemplo, si tu hijo de sexto grado te responde, no esperes que cambie este comportamiento inmediatamente en cuanto lo órdenes. Los niños en el umbral de la adolescencia están luchando por desarrollar su propio sentido de independencia y pueden tener problemas para cumplir una meta que, en su mente, aplasta su autonomía, tal como escuchar y no hablar. En lugar de eso, en esta situación, establece una meta para que tu hijo muestre respeto y se involucre en una conversación constructiva mientras discutes las formas de hacerlo.

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Escrito por erica loop | Traducido por laura de alba