¿Existen remedios antibacteriales herbales?

Ciertas hierbas han sido empleadas durante siglos por sus propiedades de curación de amplio espectro. Hierbas como el ajo y la echinacea son conocidas en todo el mundo como tratamientos antibacteriales para numerosas enfermedades. Algunas personas eligen hierbas sobre las medicinas convencionales para tratar infecciones, prefiriendo utilizar una aproximación más natural para el cuidado de su salud. Sin embargo, las hierbas pueden provocar efectos colaterales, así que comprueba con tu herbolario o practicante antes de probar nuevos tratamientos herbales para las infecciones bacterianas.

Crisantemo

El crisantemo es utilizado en China para muchas condiciones, siendo la eliminación de toxinas de la sangre una de ellas, de acuerdo con lae City University of New York. El té de crisantemo es frecuentemente utilizado para aliviar dolores de cabeza y fiebre, lo que podría ser el resultado del exceso de toxinas en la sangre o la infección, añade la CUNY. Ciertas propiedades antibióticas pueden convertir al crisantemo en algo efectivo para tratar a las bacterias de estreptococos y estafilococos en las infecciones por S. aureus, de acuerdo con “Helio Acupuncture Book, Chinese Herbal Medicine: Materia Medica". Se requiere investigación adicional para apoyar esta afirmación. El crisantemo se consume mejor como té de hierba. Está disponible en las tiendas naturistas y en las boticaria herbales asiáticas. Puede provocar reacciones alérgicas en algunas personas en forma de erupciones o molestia estomacal. Si desarrollas una reacción, deja de tomar el té y contacta a tu practicante de salud.

Té Pau D'Arco

Pau d'arco es una hierba suramericana utilizada para mejorar el sistema inmunológico y para el tratamiento de numerosas molestias. Es especialmente bien conocida entre los herbolarios por su poder para tratar infecciones. La evidencia anecdótica apunta a sus propiedades antibacteriales al igual que su utilidad como antifúngico y remedio antiviral. La University of Colorado en Denver resalta la eficacia de la Pau d'arco para el tratamiento del S. aureus. La Pau d'arco puede adelgazar la sangre, así que siempre pregunta primero a tu practicante de salud si estás tomando adelgazantes sanguíneos antes de usar el té. El té de Pau d'arco no se debe utilizar si estás lactando o embarazada.

Ajo

Es comúnmente aceptado entre los herbolarios y otros practicantes del cuidado de la salud que la alicina, el ingrediente activo en el ajo, tiene propiedades antibacterianas y otras medicinales. El ajo es frecuentemente utilizado para combatir las infecciones tanto internas como externas. Es mejor usar ajo fresco en lugar de ajo seco, embotellado o en polvo porque estas otras formas tienden a perder su potencia después de ser calentadas durante el proceso de fabricación. Puedes comer ajo crudo o hacer un té para beneficiarte más de sus compuestos curativos. El ajo puede adelgazar la sangre, así que contacta a tu practicante médico si estás consumiendo medicamentos adelgazantes antes de usar el ajo con propósitos médicos.

Echinacea

La echinacea es generalmente utilizada para mejorar el sistema inmunológico y pelear contra las infecciones, de acuerdo con el University of Maryland Medical Center. De forma tradicional, la manzanilla ha sido utilizada para el cuidado de las heridas y para tratar condiciones como la difteria, las heridas sifilíticas, el envenenamiento de la sangre y las lesiones de la piel que conducen a la infección por S. aureus, añade el UMMC. Aunque la echinacea es principalmente utilizada en la actualidad para el tratamiento de resfriados y catarros, la evidencia anecdótica de muchos años de uso indican su eficacia como tratamiento antibacterial para numerosos padecimientos. Es importante comprar echinacea fresca y potente para obtener los mejores beneficios.únicamente contra los estratos de gimnasia de compañías reconocidas y tiendas naturistas o boticarias con buena reputación. Contacta a tu practicante médico para las instrucciones sobre las dosis.

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Escrito por jean bardot | Traducido por laura de alba