Cómo hacer un exfoliante facial casero

Escrito por holly l. roberts | Traducido por alejandra prego
La avena le brinda a esta mezcla casera su poder exfoliante.

Los productos exfoliantes ofrecen grandes beneficios para la piel. Al eliminar las células muertas de la capa superior, los exfoliantes ayudan a mantener limpios los poros mientras revelan la piel nueva que se encuentra debajo. Esto evita los brotes y reduce las líneas finas, las manchas de la edad y otros signos de que estás envejeciendo. Los productos exfoliantes químicos, con alfa hidroxiácidos o con ácido glicólico son una opción, pero si tu piel está saludable puedes preparar un antiguo exfoliante granulado para el rostro en tu casa.

Muele la avena en un molinillo de café o usa una mano y un mortero para machacarla hasta obtener un polvo granulado.

Usa las manos para combinar avena, lavanda, leche en polvo y harina de maíz en un tazón de tamaño mediano o en otro recipiente.

Echa el aceite dulce de almendras, de a poco por vez, y revuelve constantemente hasta que la mezcla forme una pasta espesa.

Recoge la mezcla con los dedos y realiza movimientos circulares hacia arriba para masajearla sobre tu rostro, evitando la zona de los ojos.

Enjuaga completamente la mezcla de tu piel con agua fría. Seca suavemente la piel.

Consejo

Almacena el exfoliante facial en un frasco sellado hasta por dos semanas.

Si no tienes lavanda seca, puedes omitirla y agregar 10 gotas de aceite esencial de lavanda después de incorporar el aceite dulce de almendras. También puedes sustituirla por manzanilla seca, tomillo o péstalos de rosa.

Sustituye el aceite de oliva o de jojoba por el de almendras si así lo deseas.

Advertencias

No exfolies tu piel más de dos veces por semana o puedes terminar con la piel irritada.

Si experimentas un enrojecimiento, irritación, picazón u otros síntomas después de usar este exfoliante discontinúa su uso y busca atención médica inmediatamente. Tal vez estés experimentando una reacción alérgica a uno de los ingredientes.