Exceso de ejercicio cardiovascular

Mientras que obligar a tu cuerpo a correr, nadar o hacer bicicleta con descansos cortos puede disparar tus niveles de condición física y energía al principio, el molerte haciendo ejercicio puede implicar problemas a largo plazo tanto para tu cuerpo como para tu mente. El trabajo duro puede ayudar a fortalecerte, pero el exceso de entrenamiento y la falta de descanso puede derribarte, incluso si no eres un atleta profesional. Un virus molesto o un cambio de humor pueden ser algunos de los muchos problemas que puedes encontrar.

El triste caso de las depresiones

Poner a tu cuerpo bajo demasiado estrés sin darte el tiempo de recuperarte puede originar problemas físicos y psicológicos de los que te será difícil recuperarte. Problemas de comportamiento y emocionales pueden desarrollarse. Te irritarás más fácilmente, sufrirás alteraciones de sueño y, en casos extremos, puedes llegar a sufrir depresión (Referencia 2, pg. 353). Puedes incluso perder rápidamente tus deseos de competir y tu entusiasmo por ejercitarte.

Desgastar tu cuerpo

El síntoma físico más común del exceso de entrenamiento es comenzar con una ligera fatiga que termina convirtiéndose en completo cansancio. Si no le das el tiempo necesario a tu cuerpo para repararse a sí mismo, puedes sufrir de persistente ardor muscular y heridas frecuentes. Puedes perder apetito y experimentar una pérdida de peso poco saludable por culpa de esto (Referencia 2, pg. 353). Los niveles bajos de testosterona en hombres pueden resultar en la incapacidad pata construir masa muscular y las mujeres pueden sufrir una caída en sus niveles de estrógenos, lo que ocasionará problemas reproductivos (Referencia 2, pg. 352)

Sistema inmunológico bajo ataque

El exceso entrenamiento puede aumentar las posibilidades de contraer enfermedades virales (Referencia 2, pg. 352) e infecciones bacterianas. Sobre todo las infecciones del tracto respiratorio superior como la amigdalitis, laringitis y resfriados comunes pueden ser difíciles de evitar (Referencia 1, pg. 6). Las heridas como fracturas de huesos y tendonitis pueden volverse regulares (Referencia 2, pg. 352). Tu corazón puede terminar bajo mucho estrés, ya que el exceso de entrenamiento puede aumentar tu frecuencia cardíaca en reposo y producir un aumento o una decaída de tu presión sanguínea (Referencia 2, pg. 352) dependiendo del ejercicio que hayas estado haciendo.

En camino a la recuperación

La única manera de recuperarte del exceso de ejercicio es descansando mucho. Esto puede implicar una gran reducción en tus actividades físicas o incluso un descanso completo del ejercicio físico (Ref. 2, pg. 353). La recuperación psicológica puede incluir un cambio de rutinas o de tipos de ejercicios junto con una serie de descansos entre cada sesión (Ref. 2, pg. 354). Las sesiones de entrenamiento para correr mentalmente utilizando técnicas de visualización pueden ayudarte a mejorar tu desempeño y ser un sustituto de algunos entrenamientos físicos (Ref. 2, pg. 354). También puedes optar por ejercicios cardiovasculares más tranquilos como una caminata o un recorrido en bicicleta. Piensa en llegar al 50% de la máxima capacidad de tu frecuencia cardíaca.

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Escrito por steven lowis | Traducido por karly silva