Cómo evitar los calambres al jugar baloncesto

El baloncesto requiere un alto grado de resistencia muscular y cardiovascular. Correr en la cancha, impulsar los pases y saltar en los disparos, requiere el uso de todo tu cuerpo. Los calambres son la pesadilla de cualquier atleta, pero es especialmente perjudicial durante un juego de alto movimiento, como el baloncesto. Sea que experimentas un calambre en tu costado o un pellizco en la pierna, aprender a evitar los calambres significará que eres capaz de jugar en tu mejor forma.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Consume una bebida deportiva que contenga sodio y potasio antes de empezar a jugar al baloncesto. Al practicar un deporte, especialmente uno de tan alto ritmo como el baloncesto, vas a sudar. Aunque el agua que se pierde a través del sudor se sustituye fácilmente tomando agua, también es necesario reemplazar el sodio y el potasio perdido a través del sudor, especialmente cuando se juegan más de 90 minutos. Comienza con una bebida deportiva para construir una reserva de ambos.

  2. Come una pequeña merienda alta en carbohidratos complejos para dar energía a tu cuerpo antes de los entrenamientos. Los calambres pueden ser el resultado de un esfuerzo excesivo, por lo que aumentar tu energía de antemano ayuda a evitar la fatiga muscular y corporal a medida que juega. Las galletas de trigo integral y queso, una pieza de fruta o pan de trigo integral con mantequilla de maní, todos ellos ayudan a alimentar tu cuerpo y evitar los calambres.

  3. Participa en un precalentamiento antes del partido. El calentamiento de los músculos ayuda a prevenir lesiones y calambres por esguinces y tensión de los ligamentos. Un calentamiento debe incluir cinco minutos de actividad cardiovascular suave y la elongación estática de cada grupo muscular. Si eres especialmente propenso a los calambres en las piernas, presta especial atención a tus músculos de las piernas mientras te estiras.

  4. Bebe suficiente agua para hidratar adecuadamente a tu cuerpo durante el juego. Los calambres son a menudo resultado de la deshidratación en la cancha. En general, se debe consumir por lo menos 7 a 10 onzas (200 a 280 ml) de agua por cada 10 a 20 minutos de juego activo. De lo contrario, bebe a tu sed para que no te acalambres, como resultado de la sobrehidratación.

  5. Baja el ritmo o pide un cambio cuando sientes que se aproxima un calambre. Los calambres son más fáciles de prevenir que de tratar, así que cuando sientas puntadas o tirones en un músculo determinado, es señal de que debes parar y tomar un breve descanso mientras tu entrenador te lo autorice. Masajea el músculo acalambrado y bebe algo antes de volver a la cancha.

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Escrito por kay ireland | Traducido por nicolás altomonte